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Acaso por ello me resulta incomprensible que el Capitán Otayza, quien hasta donde sé no es diputado, haya logrado entrar con tan asombrosa facilidad. Son meros infundios los que apuntan que en la cara tenía pintadas las comprometedoras grabaciones a conversaciones de ciertos diputados. De seguro, fue una confusión. |
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Debe ser el primero de nuestros obsequios de congratulación al re-electo Capataz de la Asamblea Nacional, quien nos reveló su altísimo nivel cultural y sus pulidos modales (que serían la envidia de Carreño... el padre de Teresa, no el asesino de Montesinos) al proceder, en plena sesión parlamentaria, a engullir una galleta, descubrir que no era de su gusto, y escupir sus restos mezclados con su saliva sobre - imaginamos, esperamos - la papelera ubicada a su diestra. |
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