Egipto
Compartiendo 
la aventura de vivir
Egipto... Un encuentro 
con el pasado.
Egipto mueve mis fibras, Egipto hace temerosas mis esperanzas
Cuando llegué a Egipto, siendo casi una jovencita con olor a aulas estudiantiles, a sueños y a miedos frente al reto de hacerme una profesional, de esos lugares míticos, patinados de historia, quizá el que más me impresionó fue Luxor, un rincón al este de la tierra de los faraones, en Egipto central.
Allí floreció la gobernación de Qina, a orillas del río Nilo, cerca de la ciudad de Karnak.
Luxor de leyendas, de viajes memoriosos y ancestrales, Luxor agrícola, bañada por el Nahr an-Nil. Luxor, dátiles y caña.
La arqueología se regodea en su extensión y compite con Karnak en grandeza. Luxor de mi memoria, donde fácilmente veo transcurrir la majestuosidad de Tebas. Templos, historias, inmortalidad.
El motivo de mi viaje: La poca conciencia de mi inexperiencia.
Recién graduada llego a Egipto a entrevistar al Presidente Anwar al- Sadat. Egipto, un país árabe, en ese Mezzo Oriente candente de los años 80. En mi pensamiento ese tiempo, el lugar y los acontecimientos se visten, ora de realidad, ora de imaginaciones…
1981, enero, nueve meses después, el 6 de octubre, en El Cairo, es asesinado este luchador por el Sueño de Paz de una región regada con la sangre de sus pueblos.
Emoción, miedo, excitación, retos, temeridades, en mezcla anárquica, son estos los elementos que forman esa mi historia por tierras de las pirámides.
Pero, 16 años después, vuelve a sacudirme Luxor. Otra vez, con esa cadencia tenebrosa de la muerte, un ataque terrorista termina con los sueños de 68 turistas.
La muerte en el nombre de Dios es inaceptable.
Luxor me trae recuerdos de inmortalidad. Luxor me golpea con la guadaña cobarde del terrorismo. Egipto, vida y muerte. Egipto historia del prodigio que es el hombre
Narración de Eleonora Bruzual
Periodista, Editora del Web Magazine
Mujeres del Tercer Milenio
ebruzual@cantv.net
 
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