divorciohijos

Aunque es ésta una de las mayores injusticias humanas,  cada vez más observamos que  más y más niños son abandonados en la más absoluta indiferencia por uno de sus padres divorciados.
 
Cualquier adulto que se divorcie, hombre o mujer, está cometiendo una gran injusticia al divorciarse simultáneamente de sus hijos. Por lo general aquél que se queda con la custodia de los niños, tendrá que asumir total y absoluta responsabilidad porque lo más probable es que el que sale de la casa, se desentienda de todo aquello que concierne a la crianza de sus propios hijos.
 
 
LOS PADRES QUE SE DIVORCIAN 
DE LOS HIJOS
por Sylvia Benzaquén
desde  New York, Marzo, 2002

¿Por qué un padre o una madre se divorcia de sus hijos?

Egoísmo/ egocentrismo.
Búsqueda de independencia.
Incapacidad para asumir responsabilidades.
Deseo de ruptura definitivamente con su ex-cónyuge
Falta de sensibilidad con respecto a las necesidades de los hijos.
Inmadurez.
Inestabilidad emocional.
Comodidad.
Apatía e indiferencia hacia miembros de su familia.
No se siente capaz de sostener el compromiso de educarlos.
 
Estas son apenas algunas de las razones  que impulsan aun individuo a separarse definitivamente de sus hijos. Obviamente, esos seres no entran en consideraciones mayores para medir el daño irreversible que su abandono inflingirá a sus niños.  Quien da ese paso no se detiene a analizar las consecuencias de su crueldad y egoísmo. Las inocentes  criaturas crecerán extrañando y necesitando a la figura ausente.
 
Sabemos que el amor no se compra ni se vende; tampoco nadie puede obligar a querer a otro. También es cierto que existen determinados amores que nacen por instinto y se fortalecen por la ley natural de la vida, uno de ellos, es el amor incondicional que debe existir de los padres hacia los hijos. No querer a la propia descendencia es como renegar de una parte de uno mismo. Nos resulta impactante y antinatural saber que muchos progenitores rechacen a la sangre de su propia sangre. Y cualquiera que sea la circunstancia del divorcio o separación, nada en el mundo puede justificar que un padre o una madre se aleje de aquello que le compete.
 
Decimos que la vida es cruel y que a veces es injusta. Pues bien, en todo caso somos nosotros los que estamos siendo injustos y crueles con la vida al definirla así. La vida nos es dada para que nosotros la manejemos libremente. Quienes son crueles e injustos son los seres humanos que deciden sus propios destinos. La raza humana es laque tuerce los caminos  y crea situaciones engorrosas innecesarias por el simple placer de hacer daño.
 
Resulta difícil tratar de colocarnos dentro de la persona que abandona a sus hijos para comprender las razones que lo llevaron a realizar tal infame acción. Sin embargo, a simple vista, podría resultarnos obvio que para no querer a un hijo hay que estar bloqueado emocionalmente por alguna enfermedad psíquica o que existe algún desbalance químico en el organismo; esto podría estar asociado con la otra razón obvia: Egoísmo.   Querer penetrar en la mente de un ser egocéntrico es una tarea compleja; se trata de personas que nacieron para seguir una filosofía muy simple:
Primero ellos... segundo ellos... tercero ellos...
No hay nada ni nadie en el mundo que se anteponga delante de ellos, ni siquiera sus propios hijos; por lo tanto no es de extrañar su actitud indiferente . 
 
La vida para estos seres es un deporte que se juega sin reglas ni normas, sin esfuerzos especiales ni compromisos mayores.  Los partidos se inician y concluyen de acuerdo a su voluntad. Lo peor de todo es que siempre, quieren ser los absolutos ganadores.
 
Sylvia Benzaquén
New York
E-mail address: Sylviab1279@cs.com
 
 Ventana de New York
Click a
Libro de Visitantes
Guest Book
Volver al Home Page
"La Mujer y el Mundo 
de las Emociones"