
|
Pero los días siguen aprisa, como si el tiempo en esta época no se
quisiera demorar.
|
Los árboles
navideños van surgiendo, nos rodean con su carga de luces y su parición
de cristales iridiscentes, obra de la fantasía de los decoradores
profesionales y sin el amor de las manos maternales que los crearon para
nosotros en el pasado.
-
Ahí se quedan con nuestra admiración, mirándonos ir y venir desde las
vidrieras, en sus contrastes de verdes y rojos, de luces guiñándonos
los ojos, de cintas que nos envuelven como símbolos de eternas
bienaventuranzas.