No
hay duda que Venezuela, por el 12 de abril, entrará en el tercer milenio bajo
la marca de las veleidades y lo absurdo. Fue una experiencia única y terrífica
donde evidenció que parte de los individuos que integran sus instituciones
llevan muy bien guardado un peligroso YO infantil. El grupo militar, al mejor
estilo de “quitate tú para ponerme yo”, no encontró nada más gracioso en
esa madrugada que jugar a la montonera. Crear un tropel de asonadas entre cuatro
paredes del quinto piso del Ministerio de la Defensa y convertirse en grupetes
de pelea por cargos y prebendas, y obviamente, imponer el poder de las armas,
pues si bien no se disparó un tiro, nada más convincente que el simbolismo
cruento de la pólvora y los cañones.
Los
empresarios no se quedaron atrás. Nunca la sociedad había visto talineptitud ni un mundo donde las sacadillas fueran hábito de vida.Intereses tan dispersos y sueltos se mezclaron y confundieron para al
finalir disipados hacia el destino
ineluctable de las apetencias personales. Ese día como en un recreo de
hiperquineticos, en menos de 4 horas, se tejieron todo tipo de intrigas
palaciegas.
El “bochinche” del que hablaba Miranda resurgió. Era asombroso
ver tantos aspirantes a ministros compitiendo por quién era más mediocre,
prepotente o ególatra. Los pimpollos financistas del golpe encontraron juguete
nuevo y no caminaban pues llegaron a levitar. Los banqueros, con sonrisa de
vivarachos galanteaban con los “futuros” gobernantes. Los políticos
volvieron a mirar por encima del hombro y hasta algún clérigo se emocionó de
tal forma que empezó a torcer la cintura y caminar como ministro.Asesores iban y venían. Después de la torta, nadie redactó los
decretos. Los abogados se convirtieron en impúberes malcriados y con un balido
intermitente de retórica ahora dicen que todo fue obra de egos imaginarios. Sólo
en la lejanía se oye una sincera aclamación que sale del espíritu de José
Tadeo Monagas y grita: “laConstitución
¡sirve para todo!”
A
pocas horas de la nueva batahola política aparecen las brigadas
“Bolivarianas” de choque sembrando terror y destrucción. Una vez más el
tiempo retrocede y algo así como los llamados en el siglo XIX “lincheros”
del oficialismo, cual hordas primarias, típico de sociedades inmaduras y
atrasadas, se dedicaron a arruinar y aterrorizar. Y no había pasado una semana
cuando el Baby Estrella, Hugo, volvió por sus fueros, y a través de los
medios, fomentar la confusión y desesperación
La
sociedad puso el corazón y los muertos. Todo, tratando de desterrar un gobierno
insulso que semejante a infantes depravado tortura a los venezolanos con
mentiras y un altruismo morboso. Los militares, empresarios y asesores que se
pensaba podían crearvalores
sociales: confianza, cooperación, transparencia, coherencia, respeto,
organización, civismo, tal críos retozones sacaron los instintos más
elementales para patentar estefatídico
e infausto día. Y, ahora, eso si, “responsablemente” todo lo explican
tarareando ese viejo estribillo: “Nos engañaron...”