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Más aún, la fecha, tristemente nos ha unido en un sentimiento de duelo internacional. Para quienes vivimos en Nueva York, las llamadas telefónicas de solidaridad y reafirmación a la duda de que sobrevivimos físicamente la tragedia o no, representan, ahora más que nunca, un tesoro de incalculable valor. No porque antes no apreciáramos el valor de amistades que residen lejos, sino porque hoy por hoy, le damos más que nunca, el justo valor a la vida. |
| ¿Insólito? ya no, antes de abrir la correspondencia hay que verificar la procedencia, porque hasta ese simple acto rutinario se ha convertido en pesadilla, nos han invadido la privacidad, el universo personal, la intimidad. |
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Esto es una especie de sismo o terremoto que pretende desestabilizar a la primera potencia del mundo, y con ello, al resto de las naciones libres y democráticas del mundo. Este horrendo ataque quiere erradicar la libertad y sembrar la muerte. Oriente manifiesta su desagrado a Occidente, porque aunque ellos tengan el poder (petróleo) aquí tenemos la inteligencia. |
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Un show matutino, días pasados, transmitía por la pantalla chica, instrucciones de cómo utilizar eficazmente máscaras de gas y trajes especiales en caso de un ataque terrorista, advirtiendo que su mal uso podría sofocarnos. |
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El nuevo reto es ¿cómo salvar nuestra civilización, cómo sobrevivir al odio y cómo defender nuestras vulnerables ciudades de futuros ataques? Clamamos al Cielo, por inspiración, paz y justicia. |