democratasoterroristas
 
 
Octubre 2001
 
¿Eres demócrata 
o eres Terrorista?
 
Se terminaron las medias tintas
por Eleonora Bruzual (*)
 
Todos sabemos en Venezuela, la magnitud del doble discurso de Hugo Chávez  y la gente que le acompaña en la consecución de un plan que no es otra cosa más que controlar todas las estructuras civiles y militares del país, adueñarse totalitariamente de todos los recursos económicos, y con ellos, entregado como está a los designios y directrices de Fidel Castro, terminar la avanzada desestabilizadora comenzada desde la llegada al poder del dictador cubano hace casi 43 años, liderizada por él y Ernesto Guevara, con la cual se ha bañado de sangre y lagrimas a este sub continente latinoamericano y se ha sembrado un discurso resentido y generador de odio que evita la propia asunción de responsabilidades, y traslada a otros lo que sin duda es una característica de estas tierras, que desde el Río Grande, hasta la Patagonia presentan una sucesión de fracasos, de engaños y traiciones hacía pueblos que se han convertido en envidiosos congénitos de todo desarrollo, toda modernidad y todo éxito, obra máxima de dictadores que usaron y usan ideologías preñadas de encanto para muchos trasnochados, y con ellas barnizan su verdad que no es otra que el enfermizo deseo de poder absoluto y vitalicio.
 
El discurso comunista, y ahora ese nuevo discurso globalizado de todos los desestabilizadores y generadores de violencia, odio y terror es una especie de Credo destilante de un rencor abrasivo que paraliza al individuo y le sume irreversiblemente en una vorágine de rabias ciegas e indiscriminadas, lanzadas contra un mundo al que culpan de sus incapacidades, sus conformismos, comodidades y complicidades.
No negamos aquí la parte de culpa de países desarrollados, que con una doble moral, han sido socios de depredadores autóctonos de pueblos y naciones, manteniendo, apoyando o simplemente haciéndose de la vista gorda de crímenes, descaros y canalladas, mientras por ello sacan groseras ganancias; sin embargo, esa “Permisibilidad” y esa doble moral, no dispensa las culpas de los nacionales que tratando de evadir su  responsabilidad, crean chivos expiatorios, y a través de especies de vendettas teatrales, sumiendo a sus pueblos en la cultura del odio, el fracaso y la sinrazón.
Estados Unidos, después de los terribles sucesos del 11 de septiembre de 2001, fecha que marca para ellos y para todo el planeta una nueva manera de alinearse, comulgar y actuar tanto política como filosóficamente, dejó muy clara la magnitud del precio que se debe pagar cuando a unos desadaptados, unos  delincuentes que instituyeron la muerte y la violencia real, y en el mejor de los casos, la pura amenaza de recurrir a la fuerza, a la intimidación brutal y sangrienta como un  mal llamados fin o causa  políticos, se les permite actuar, celebrar crímenes y sentirse omnipresentes y omnipotentes. Eso hizo lo que llámase hoy el Primer Mundo, muchos de ellos con sus propias versiones de esta perversa modalidad llamada Terrorismo.
Un mundo calificado como desarrollado, les ha permitido atacar por igual individuos como grupos, destruyendo vidas, saltando fronteras y violando normas y principios fundamentales de la sociedad humana. No actuaron cuando  el terrorismo – de manera consuetudinaria- accionó  al margen de la ley, y envalentonados por la impunidad, sus certeros ataques, y esa práctica amoral y desalmada, se convirtió en un modo aceptado y oficial de gobiernos y grupos nacionales, imponiendo así sus crímenes como acciones militares,  cruzadas por el bien común y por la igualdad. De eso son culpables, y no importa cuanto horror y cuanta solidaridad sintamos frente a Estados Unidos y su dolorosa tragedia, esto hay que decirlo. Ellos y otros países han alimentado y cobijado al monstruo, y éste casi los devora, y aún, replegado, amenaza con un huracán de muerte que puede destruir la civilización judeo cristiana y también sepultar los verdaderos conceptos éticos y morales del Islamismo.
Ha dicho Juan Pablo II, en su trascendental viaje a Armenia, tierra mártir: "Hoy más que nunca, las complejidades y desafíos de la situación internacional requieren una elección entre el bien y el mal, la oscuridad y la luz, la humanidad y la inhumanidad, la verdad y la mentira"

Asumo esa premisa, y de allí que resalte con carácter de gravedad el hecho que mi país Venezuela, gracias a unos enfermos de odio y frustración, está colocándose en el bando del mal, de la oscuridad, de la inhumanidad  y la mentira.
 
Chávez ha ordenado enviar una presencia militar importante a Afganistán, en la continuación de lo que ya anunció, a principios de esta última semana de septiembre, cuando escondida tras la aparente “actitud humanitaria”, declaró que Venezuela intervendrá en misiones en este país reducto del peor pensamiento oscurantista, bárbaro y terrorista, y hasta traerá a nuestro territorio, poblaciones sin duda contaminadas de ese odio irreversible, que a él parece fascinarle.

Hugo Chávez Frías coloca a Venezuela en el lado enemigo de la civilización y la modernidad. Chávez nos conduce hacia la más abyecta oscuridad, donde la muerte y la violencia son la norma. Venezuela estará en terrenos de Bin Laden y el Mulá Omar, representados por un importante contingente bajo las ordenes de un general del Ejercito venezolano, Guillermo Casilla Landino.
Lucas Rincón Romero, ese general que por la gracia de Chávez fue investido de glorias cuyas heroicidades desconocemos, ha declarado  que aún no tiene los nombres de los militares que participarán en la misión, pero ya  precisó que serán oficiales, suboficiales profesionales de carrera y personal paramédico, además de funcionarios de Defensa Civil. 

Por el afán irresponsable, infantil y ridículo de estos hombres que desaforados desean actuar en cada escenario que creen “generará buena taquilla”, Chávez y Lucas Rincón, el mismo general que no hace un mes vacacionaba con su familia en Cuba, y pactaba alianzas con Raúl Castro y planificaba desmantelar la institución militar venezolana para rediseñarla bajo los esquemas del militarismo cubano, Guardia Pretoriana del más viejo y vergonzante dictador en ejercicio ha dicho: “El énfasis estará en el personal médico. Irá una representación de los cuatro componentes de la FAN”. O sea, nuestros militares irán de una u otra manera a estar en primera fila, en un conflicto ajeno, y en el bando de los enemigos de la modernidad, la libertad y los Derechos Humanos.
 
100 venezolanos –por ahora- son enviados al feudo talibán. Chávez desea estar en el casting de esta puesta en escena. Debe imaginar que hasta puede opacar actuaciones protagónicas y alzarse con las glorias como “Actor de reparto”. Cínico, irresponsable, demagogo, coloca a Venezuela en la mira de ataques certeros contra todo aquello que huela a terrorismo y complicidad con sus cerebros y ejecutores.
 
Chávez verborrágico y sensiblero pretende satanizar a los venezolanos que poseen bienes y empresas, y desde ese centro de vergüenzas ajenas causadas por la sumisión y el vasallaje a un caudillo de opereta, que es su Asamblea Nacional, comparsa de eunucos políticos aplaudidores y rastreros, y con su voz engolada de animador de festividad patronal, cuenta el viernes 28 de septiembre, el cuento de unos niños venezolanos: Uno sin brazos, otro sin nariz, otro con un hueco en el pecho. Todos necesitando asistencia médica. Y me pregunto ¿Y si nuestros niños, nuestros jóvenes. Los venezolanos que él ha manipulado, usado y burlado siguen muriendo de mengua y pobreza, cómo es que tiene el descaro de –a punta de los dineros públicos que él maneja como propios- inmiscuirnos en una guerra donde sin duda saldremos muy mal parados? 
 
Señala a la sociedad civil venezolana, a los empresarios, a la clase económicamente activa y les trata de insensibles. Y yo le digo: Insensible, farsante y demagogo es él, que ha gastado y gasta miles de millones de dólares pertenecientes al pueblo venezolano en viajes cuyo único objetivo es satisfacer su curiosidad turística y sus ganas de disfrutar el poder y sus pompas.
 
Chávez, allí están los niños de la calle, en mayor número que cuando los usaste como bandera electoral. Allí está el niño del hueco en el pecho, el que no tiene nariz, el de los muñones. Allí están los damnificados de Vargas. Todos viéndote viajar, viéndote tus relojes Cartier, sabiendo a tu hijo viviendo en España, a tus colaboradores enriqueciéndose descaradamente, a las mujeres de tus ministros pujando contra millonarios de verdad, por quedarse con la cava de vinos de un elegante restaurant que cierra sus puertas ante una Venezuela que tú estás convirtiendo en un país del cuarto mundo. 
 
Chávez, aquí están los jóvenes venezolanos deseosos de emigrar a cualquier lugar que les brinde trabajo y futuro digno. Chávez, aquí estamos los que tú no puedes silenciar porque ni te tenemos miedo, ni tenemos nada que ocultar. Los que podemos –con nombre y apellido- decirte a la cara: Farsante, irresponsable, demagogo, populista, “Hermanazo” de tiranos, resentido, incapaz, vivaracho.
Chávez falsamente, y después de esperar 36 horas para ver que decía "Papá Fidel",  declara solidaridad con el gobierno y el pueblo norteamericano, mientras sus “Círculos bolivarianos” modelos castro comunistas de organización represiva  queman  banderas de EE UU.
La chavista Lina Ron,  miembro de la denominada red popular organizada con ayuda de funcionarios de la dictadura cubana por  el alcalde de Caracas,  Freddy Bernal en el Municipio Libertador para defender la revolución, estuvo presente en una lastimera y grotesca  protesta realizada con  militantes del Movimiento Quinta República, partido de gobierno cuyo Presidente es Hugo Chávez Frías,  en la plaza Bolívar, y donde con ferocidad gritaron y amenazaron a cualquiera que ofreciera  solidaridad, como de manera inmediata a los sucesos del fatídico 11 de septiembre manifestó  el alcalde Mayor del área metropolitana de Caracas, Alfredo Peña, a la embajadora estadounidense Donna Hrinak,
Esta activista y funcionaria del gobierno municipal, no sólo estuvo allí protagonizando tal como da fe la fotografía que aquí presentamos y que fue publicada en la prensa nacional, sino que fuera de sí,  motorizó la quema de la bandera de Estados Unidos. 
Ante las voces de repudio a esta manifestación de hermandad del Partido de Chávez con los asesinos y terroristas, la militante de los círculos bolivarianos del Municipio Libertador pidió un derecho de palabra en la sesión ordinaria del Concejo Municipal, realizado el pasado 17 de septiembre, para rechazar enérgicamente la campaña informativa contra lo que llamó “nuestra gente” y de la cual pretende culpar a Alfredo Peña. Allí, volvió a resaltar su visión y convergencia ideológica con los terroristas y sus acciones y las definió como “Bases ideológicas que sustentan al Movimiento V República”, brazo político de Hugo Chávez. 
 
Esta fanática declaro igualmente: “Lamentamos la pérdida de civiles, que fue muy triste, pero celebramos que los americanos se están chupando una cucharada de su propia medicina y están propiciando no la tercera, sino la cuarta guerra mundial”. Agregando con el complejo proverbial que es rasgo común de estos resentidos transgresores:  “Ellos nos siguen considerando una colonia, lo que pasa es que del gallinero salió un gallo más gallo que el de ellos, que se llama Chávez”.

Bueno, “el Gallo” Chávez es el amigo de los fracasados, los violentos, los terroristas, los narcoguerrilleros, los transgresores, los fanáticos, los tiranos, los asesinos, Chávez debe ser desenmascarado y asumido como tal, pero Venezuela no es Chávez ni de Chávez. 
Venezuela no puede dejarse conducir al conflicto y la guerra porque a un dictadorcito deseoso de ser el “Segundo Fidel”, tal hecho  le parezca útil  para su protagonismo. Los venezolanos tenemos una responsabilidad con el país que nos lo ha dado todo, y con valor, dando la cara, debemos impedir que este ejemplar de tiranillo latinoamericano de película con bajo presupuesto de realización, nos lleve hacía un abismo cuyos horrores nunca podremos predecir.

Los tiempos de las medias tintas se derrumbaron junto con las torres, las vidas y los sueños de invulnerabilidad. Las ambigüedades tramposas de "Los Gallos bravucones" deben terminar. Hay que  elegir  entre el bien y el mal, la oscuridad y la luz, la humanidad y la inhumanidad, la verdad y la mentira...
 
Eleonora Bruzual
 
*Eleonora Bruzual es periodista
ebruzual@cantv.net
Columnista de Opinión de El Universal de Caracas, y del Nuevo Herald de Miami.
Editora de la Revista Electrónica “Mujeres del Tercer Milenio” 
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