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Un interesante debate se suscitó en Miami, al respecto de lo que dieron a llamar "La ilusión democrática que generó la revolución de Fidel Castro"
Debaten en LASA las contradicciones
del régimen cubano con los intelectuales
Es así que se analizó la actitud de  la izquierda intelectual de los años 60, esa que sin duda fue parte  de una utopía sepultada sistemáticamente por la incapacidad del régimen cubano para aceptar sus desacuerdos críticos internos, punto sobre el cual coincidieron casi todos los expertos reunidos en Miami.
En el Foro "Los intelectuales y la democracia en Cuba'', académicos y escritores discutieron apasionadamente sobre esa enredada  madeja de relaciones entre poder revolucionario e intelectualidad, generándose interesantes y serias interrogantes de cara al futuro de la isla.
 
Este importante evento intelectual, reunió a unos 150 asistentes al XXII Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), que concluye hoy en el Hotel Hyatt, en el centro de Miami.
 
El profesor español Ignacio Sotelo, de la Freie Universitat Berlín, Alemania; el escritor mexicano Carlos Monsiváis, y los cubanos exiliados Jesús Díaz, Rafael Rojas y Marifeli Pérez-Stable, integraron el panel, que terminó en un intenso diálogo con la audiencia.
 
Ignacio Sotelo hizo un recuento de las relaciones entre Cuba y España durante el siglo XX y analizó el profundo impacto de la revolución castrista en la sociedad española hasta la actualidad, mientras Monsiváis centró su exposición en `"la hegemonía perdida'' del discurso castrista entre la intelectualidad mexicana. Elfamoso intelectual mexicano abordó el papel de la Casa de las Américas, fundada en 1960 como un centro promotor de "compromisos y resonancias'' en el continente, y reflexionó sobre el `"corte estalinista del caso Padilla'', el conocido episodio de condena oficial contra el poeta Heberto Padilla en 1968, Añadiendo que, para la izquierda intelectual latinoamericana, ha quedado ya resuelta "la confusión unívoca entre Cuba y el régimen de Fidel Castro'' de los primeros años de la revolución.
Igualmente otro azteca, Rafael Rojas, del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México, realizó un "contrapunteo cubano entre el nihilismo y el civismo'' en la historia intelectual cubana. Para él, el legado nihilista pesa sobre la percepción acrítica que en muchos momentos ha tenido el intelectual cubano de la revolución... Rojas se refirió también al desencanto de la política en la tradición intelectual cubana y citó el ejemplo paradigmático de José Martí, quien expresó en uno de sus artículos: "Es saludable desertar de la política''.
 
Otra intervención sumamente valiosa, resultó la de Jesús Díaz, quien dirige en Madrid la revista Encuentro de la Cultura Cubana. Díaz se concentró en su testimonio de la experiencia revolucionaria y estuvo matizada por una fuerte carga autocrítica. El escritor, exiliado desde 1991, evocó su labor en el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y en la revista Pensamiento Crítico (1967-1971), un importante espacio de reflexión marxista que fue clausurado bajo acusaciones de "diversionismo ideológico''.
"La esperanza se trocó en infierno'', manifestó. "Todo intento de modificar el castrismo desde dentro estaba condenado al fracaso''. Veinticinco años después, la historia se repitió en el Centro de Estudios de América (CEA) y la revista Cuadernos de Nuestra América, adonde habían ido a parar algunos de los líderes de opinión de Pensamiento Crítico. El General Raúl Castro volvió nuevamente a conducir la purga, considerada por Díaz como un "vil proceso inquisitorial''.
 
Díaz, autor de "Las palabras perdidas",  se consideró integrante de una "generación del silencio'' que no fue capaz de pensar críticamente la revolución cubana desde el comienzo. De manera dramática declaró: "Nunca dejaré de avergonzarme de ello ante los jóvenes intelectuales cubanos'', reconoció.
 
Esta vez, un cubano fidelista, representante del regimen: Aurelio Alonso, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociosicológicas de La Habana, pidió la palabra para discrepar de Díaz.
"Esa generación no fue la del silencio, sino de la lealtad'', pontificó Alonso, quien fue integrante del equipo editorial de Pensamiento Crítico y posteriormente hizo carrera como diplomático. Alonso, en un marcado estilo procelitista, declaró que se siente aún "revolucionario militante e idealista'' e hizo mención a la pobreza del mundo ``que no se ve desde las ventanas del Hyatt''.
 
Al finalizar, Jesús Díaz dijo: "Sólo deseo que tengamos un país donde podamos vivir todos y una revista donde podamos discutir democrática y civilizadamente nuestros muchos desacuerdos''.
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