dannypearl

Por Angélica Mora

desde Washington DC

Marzo 2, 2002
 
...PERO QUEDA SU ESPÍRITU
Un brindis en Memoria
de Danny Pearl
Los terroristas, que dieron muerte a Daniel Pearl en Pakistán, le provocaron al periodista de The Wall Street Journal incontables padecimientos psíquicos y físicos.
 
Desde el 23 de enero, cuando fue con engaños atraído a un lugar de Karachi para lo que creía era una entrevista con una conocida figura islámica, fue torturado cada minuto, mental y físicamente por sus captores.

Las fotografías, que recorrieron el mundo, y que muestran a Pearl sentado en el suelo con cadenas y grilletes en los brazos y con la cabeza inclinada y luego con una pistola apuntada a la sien, son sobrecogedoras.

No se necesita pensar mucho o tener buena imaginación, para comprender la angustia que debe haber sentido el periodista, desde el momento mismo en que se dio cuenta que había sido llevado con engaños al lugar de la falsa cita.

Fueron posiblemente cuatro semanas de dolor y terror que culminaron con su degollamiento, luego que en un escalofriante video dijo a sus captores que era judío.
 
SU ALMA AUN PRESENTE
Su esposa Mariane, quien esta embarazada con el primer hijo, a pesar de su dolor dijo, al saber que su marido había sido asesinado por los terroristas, que aquellos "dieron muerte Daniel, pero no su espíritu...".
Y fue esa convicción, de que el alma prevalece a pesar de todo, la que fue celebrada por un grupo de amigos, colegas e incluso desconocidos que se reunieron recientemente en el bar Madam*s Organ de Washington.
Solo lo positivo. Solo los buenos recuerdos. Las bromas y el sentido de compañerismo de Pearl fueron comentados por los presentes.
 
El periodista era una figura familiar en el bar, lugar que frecuentaba para pasar un buen tiempo, antes de ser enviado a Londres por The Wall Street Journal. Rodeado de colegas y amigos contaba chistes, comentaba las noticias, bebía cerveza y tocaba el violín en una improvisada orquesta de música blue y country.
Los patrocinadores del encuentro recogieron dinero para crear un fondo que se le entregara a la viuda, para el bebe que nacerá dentro de poco.
 
Al partir hacia el bar, Phil Kuntz, reportero y amigo de Pearl, le dijo a su taxista (que resulto ser un inmigrante pakistaní) donde estaba yendo y para que se dirigía al lugar. Conmovido, el chofer no le cobro el viaje y le dijo que la tarifa debía incorporarse a un fondo en memoria del periodista.

 

 
Fue así como nació la idea de juntar dinero para el hijo de Pearl: Para la criatura que nunca conocerá a su padre, pero que lo recordara con orgullo por su nobleza. Y por morir cumpliendo con su compromiso como periodista de informar, para mantener un sentido de estabilidad y verdad en el mundo.
 
En el bar Madam*s Organ, no hubo discursos. Solo vasos en alto, en brindis llenos de sentimiento, por lo mejor de un ser humano: su alma, que prevalece por encima del odio y las discordias.
Por Angélica Mora
Marzo 2, 2002
Volver a "Apuntes de una periodista"
 
Volver al Home Page
 
Click a
Libro de Visitantes
Guest Book
Visite también
 
 
 
Tecnologías