SACANDO A LAS AFECTAS al
'Proceso', a las otras mujeres venezolanas, mayoría abrumadora, nos sacude
un vendaval de miedos por demás justificados que genera un valor y una
determinación imposible de frenar por quienes tuercen el destino democrático
de un país. Están en las marchas, las asambleas ciudadanas, las plazas y
calles que su arrojo rescató para la Venezuela de la libertad y la paz.
Algunas frágiles, otras aguerridas, todas dolientes de una situación que
atenaza el corazón de cada madre, cada esposa, cada hija. Marena y Lolita,
dos botones para una muestra...
Vivimos en tensión e
incertidumbre, real problema de salud pública. Angustiadas transitamos
sobre un polvorín. Desconocemos cuándo Chávez dará el zarpazo final,
llevándonos al destierro, a la cárcel o a la suerte de los mártires del
11 de abril y de los otros caídos, cuando los autores intelectuales de las
muertes y los saqueos ordenaron la salida de cuanto delincuente, asesino y
sociópata encontraron, sembrando vandalismo y terror; aquelarre celebrante
del 'Retorno de los brujos' destruyó vidas, bienes y sueños de rescatar la
democracia, presa de quienes dedican sus vidas a enterrarla.
Mujeres, ejército
invencible, forjado en una realidad nacional: Multiplicación de ansiedades
y temores generados por un país sin confianza, sin leyes, con un régimen
de mentirosos compulsivos y de cínicos activos que liberan a los asesinos
de hijos, hermanos y esposos. Más allá de la angustia ellas actúan y
dejan en ridículo a Baduel, a J.V. Rangel, a Diosdado y a los que pretenden
troncar la voluntad de libertad de una nación. Ejército sin endemoniadas
activistas. Sin 'fosforitos' incendiarias asustando al país y enfermando a
su población.
Están en cada marcha, en
cada concentración 'dándole lo suyo' a un semental groserón. Hijas,
madres, abuelas convertidas en el orgullo de un país luchando sin descanso
por su derecho a un destino de paz y prosperidad, y no a una robolución de
vivarachos ávidos, tanto de bienes como de muertos...
Mujeres en cada casa, cada
calle, en los automercados, las oficinas, las aulas universitarias, en cada
lugar donde esté una de ustedes hay un soldado de la patria, una defensora
de la dignidad. Aguanten, campeen el vendaval, madera tienen para ello,
Conny lo dijo: Nos arrullaron con el Himno Nacional... ¡Qué orgullo da ser
una mujer venezolana!