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Vietnam hizo crecer la prostitución en casi toda Asia

Jean D'Cunha, de la India a la izquierda, y Aída Santos, de Filipinas, ambas activistas feministas, hablan de
panorama asiático

 
Nacida en la India, casada y con dos hijos, la doctora Jean D'Cunha actualmente desarrolla su labor en pro de la mujer en Tailandia.
 
En ese país la prostitución ha crecido de manera alarmante, según relata, a causa del aumento de la pobreza y la situación particular de la mujer que muchas veces debe sostener económicamente su hogar y también el de sus padres.
 
"Pero cuando comenzó a crecer la prostitución en Tailandia fue durante la Guerra de Vietnam, pues los soldados norteamericanos iban a Tailandia en sus días de descanso, que en realidad lo que significaba era que iban buscando sexo. Alrededor de las bases militares se levantaron muchos establecimientos para el comercio sexual".

El turismo sumado a la pobreza también contribuyó al crecimiento masivo de la prostitución, pues explica que muchas mujeres se vieron en la necesidad de atender a los turistas sexuales dándoles hospitalidad en sus casas.
El crecimiento de la economía en Japón también contribuyó a incentivar la industria del sexo, durante la década de los años setenta, pues a los ejecutivos japoneses se les incentivaba con viajes pagados a Tailandia, siendo para ellos el principal atractivo la búsqueda de relaciones sexuales.
 
"La protesta de diferentes organizaciones de mujeres hizo que los japoneses cambiaran sus estrategias y reinventaran la manera de alcanzar sus objetivos"
De acuerdo a esa declaración, nos amplía: "Ahora son grandes los contingentes de mujeres tailandesas que emigran a Japón para dedicarse a la prostitución"
Para ella la industria del sexo cada día crece más y piensa que pareciera no tener límites. Pero confía en que cuando a la mujer se le dan oportunidades de poder sostenerse económicamente y de adquirir poder político, la prostitución deja de ser para ella un camino de elección.


Para una mujer filipina,
las bases militares americanas
son un elemento que potencia la prostitución
El hecho de provenir de una familia tradicional filipina hizo que Aída F. Santos se radicalizara. Durante el régimen de Marcos formó parte del Movimiento Nacional de Liberación y su actividad política la llevó a la cárcel. Luego se hizo feminista. Legalmente está casada porque en Filipinas no existe el divorcio, pero vive separada con sus dos hijos.
 
"Yo fui una activista muy convencida en contra de las bases militares americanas que se instalaron en las islas filipinas. Me di cuenta de que el imperialismo contribuía al aumento de la prostitución en mi país y de que cuando se habla de imperialismo también se está hablando de capitalismo, y de intereses mercantilistas. Esos intereses hicieron que no se protegiera ni organizara a las mujeres dedicadas a la prostitución'.
 
Parte de la actividad actual de Aída está dedicada a trabajar con mujeres sobrevivientes de la prostitución, y en la conformación de grupos de base de apoyo. No considera fácil para una mujer que no tenga medios económicos de sobrevivencia apartarse de esa actividad sexual y cuando lo logran continúan siendo estigmatizadas por la sociedad.
 
Plantea que una mujer que se dedica a la prostitución siempre trabaja para otros, sea una madame o un chulo. 'Muchas tienen marido, y son precisamente ellos sus chulos, son ellas las que los mantienen, por eso para ellas es tan difícil salir de su realidad. Por eso, cuando algunas, eventualmente logran salir de su situación, lo primero que hacen es separarse de sus parejas'.
 
Señala que en Filipinas la situación está empeorando, porque cada día son más los niños y niñas que son explotados sexualmente, y siempre la explotación de la niña es más severa, sumándose la discriminación por género. 'Pero tienen mayor conciencia de querer salir'.

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