cegueraoamolaridad
¿Ceguera o amoralidad?
por Eleonora Bruzual
 
 
 
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Posted on Sun, Feb. 23, 2003

Rahaman Alan Hazil Mamad junto a sus calzoncillos, enseres de aseo (?) y algún souvenir para un compinche en Londres, mete en su maleta una granada, ''detallito'' común a todo terrorista, sea islámico, etarra, narcoguerrillero o chavista. Por algo ''tan trivial'' es detenido en Gatwick... Y cualquiera pregunta por qué los norteamericanos, ingleses y otros nacionales de países democráticos continúan pretendiendo no ver lo evidente: los violentos del mundo se globalizan mientras ondean la bandera ''antiglobalizadora'', creando su versión integradora basada en la destrucción, la desestabilización y la muerte.

Contubernio entre Chávez y Castro: proyecto pavoroso que siembra la violencia como ideología y práctica política. Este 18 de febrero, en una ridícula despedida a unos ''entrenadores deportivos'' que no son otra cosa que agentes y mercenarios cubanos, el tropero hizo gala de su incontrolable furor, gritando histérico: ''Cuba, el pueblo cubano, Fidel y la revolución cubana contarán siempre con Venezuela'', desoyendo el clamor de una mayoría abrumadora que en la calle, sin miedo, rechaza al verdugo cubano y su maldita revolución. Un agente entrenado para agradar al caudillito le responde: ''Chávez, cuente con nosotros... con todos los cubanos... para lo que sea''. Allí arremete e insulta a un pueblo harto de su abusiva presencia. Para el servil Chávez todo esbirro castrista es un patriota y todo venezolano valiente, un traidor.

Drama este donde el comunismo casado con el terrorismo, la delincuencia organizada, la narcoguerrilla, los trasgresores y sociópatas se unen contra la civilización y el mundo libre, uniformándonos de ''hombres nuevos'', versión siglo XXI del esclavo sempiterno; mientras, burócratas extranjeros, cual celestinas complacientes, son utilizados por el capataz del tiranosaurio en actos públicos. Chávez en discurso transmitido en cadena de radio y TV los presentó como los mejores aliados de su ''robolución bonita'', ésa que patrocina y nacionaliza a terroristas, da cobijo a Tirofijo y sus secuaces, subsidia al verdugo cubano, y comulga con Saddam y Gadhaffi...

Allí, ridículo, habla del ''hermanazo Bush'' y del ''pana Harald'' rey de Noruega, frente a representantes de países del Caribe angloparlante que pareciera interponen sus intereses a cualquier defensa de la libertad. El tropero increpa al embajador de Estados Unidos: ¿Qué te parece, Shapiro? Y ése, más enredado que kilo de estopa, balbucea sin poder esconder el desconcierto.

Veo a mi país como un panal sobre el que muchos revolotean. No entiendo aún por qué el viceministro italiano de Relaciones Exteriores, Mario Baccini, llega pidiendo desesperado que incluyan a su país en el grupo de amigos (¡amigo es el ratón del queso!), declarando irrespetuoso e intervencionista sobre nuestra política interna, como si deseara agradar al Idi Amín caribeño: ''No me parece que agosto, de verdad, esté tan lejos''. Fermi commendatore! De no ser mi país el cordero de otro holocausto, con sinceridad diría que me complace denunciar cómo la doble moral de un mundo acomodaticio e hipócrita induce, fomenta y genera un renacer de lo peor de historias conocidas: Hussein, Gadhaffi, Al Qaeda, el Afganistán del talibán, hechuras de una doble moral y un pragmatismo vergonzante.

El 11 de septiembre un pueblo bueno pagó con sangre los pecados de una manera de hacer política. Los venezolanos caminamos el mismo calvario del pueblo cubano. Jóvenes militares disidentes son secuestrados y ''ajusticiados'' por círculos del terror y sus cadáveres aparecen el mismo día que el gobierno celebra a un grupo que quiebra la unidad opositora y firma una ''Declaración contra la Violencia por la Paz y la Democracia'', pretendiendo, según el cínico comisario Rangel, vicepresidente de esta nueva dictadura comunista, ''descongestionar el clima de violencia'' que sólo es alimentado por el régimen que afanoso protege a los asesinos, borra pruebas y siembra el terror.

Rahaman Alan Hazil Mamad, ''venezolanísimo'' con su pasaporte bolivariano. Castro desmantelando nuestra industria de alimentos, controla desde ALIMPORT lo que en breve será la cartilla de racionamiento Made in Cuba que nos impongan aquí, aumentando aún más los millones de dólares regalados en petróleo, pero que no calman esa ambición enferma de esta boa senil e insaciable. Bolivia, desde el ''fracasado heroico'' sigue desestabilizada por Castro, ahora con Evo Morales, personaje deprimente en su primariedad y violencia, financiado por Chávez, integrando el trípode La Habana-Caracas-La Paz. El cocalero reaparece como vengador --quizá por la actitud combativa de mi pueblo que tambalea al tropero financista--, los vándalos se lo cobran hoy a Gonzalo Sánchez de Lozada.

Mientras, los Shapiro, los Maisto, los ''guardianes de la democracia'', los think tanks retóricos brindan tiempo... Y yo como una letanía repito: sólo nosotros impediremos la catástrofe.

ebruzual@cantv.net
© El Nuevo Herald
 
* Eleonora Bruzual, es Editora de este Web Magazine
 
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