carnavalrevolucionario
 
 
EL CARNAVAL REVOLUCIONARIO
 
Ing. Enrique Downing
 
 
 
Con la caravana de la revolución, para la conmemoración del 4 de febrero, dio inicio formal el Presidente de la República al Carnaval 2002 en Venezuela. Nunca el pueblo venezolano  había presenciado tanto derroche de máscaras auténticas con rostro de cinismo recorriendo poblaciones y ciudades preñadas de hambre, miseria, inseguridad y desempleo.  El presidente una vez mas evade su responsabilidad de gobernante y en vez de dar el ejemplo encabezando una jornada de trabajo serio por el país,  lanza el grito de carnaval, transformándose así en el rey momo Venezolano. 
El presidente se comporta cual reina de carnaval de pueblo, con todo y carroza roja quintarepublicana, tirando papelillos y caramelos al soberano, secundado por lujosos carros con logotipos de los organismos públicos nacionales y regionales, incluyendo, por supuesto, la transmisión televisiva al más despampanante estilo de sábado sensacional.
¿Es tan elevada la angustia presidencial por la pérdida de la popularidad y el rechazo del pueblo a su forma altanera, prepotente, soberbia e ineficiente de gobernar que lo lleva a realizar actos que rebasan todo límite de la decencia y el decoro que la majestad del poder obligan? ¿Es concebible que todo el alto gobierno: Presidente, Vice-presidente, Ministros, Presidentes de Institutos, Gobernadores y Alcaldes promuevan este tipo de actos utilizando el dinero de las arcas públicas, perdiendo miserablemente el tiempo que el estado Venezolano les paga para que lo dediquen a trabajar por el país, en momentos de profunda crisis económica y social? ¿Es esto lo único que puede exhibir la revolución como obra realizada después del ejercicio  absoluto del gobierno, por tres largos años, con control de todos los poderes públicos: Ejecutivo, Asamblea Nacional, Tribunal Supremo, Poder Ciudadano y el Poder Electoral?
¿Será que el despilfarro y la corrupción se han devorado en tres años el mas alto ingreso fiscal que haya tenido Venezuela en su historia, producto de la renta petrolera, sin dejar rastro alguno de obras en beneficio colectivo en materia de vivienda, servicios públicos, salud, educación, reactivación económica y generación de empleo y seguridad ciudadana, que ahora para  tapar el fracaso se monta un autentico carnaval revolucionario?
 
El mundo libre y civilizado que nos observa con solidaria preocupación  y los millones de venezolanos frustrados y angustiados que padecen la más trágica pesadilla de nuestra historia, deben ver con tristeza estos nuevos desvaríos del Gobierno Venezolano.
Lo cual sumado a las amenazas ciertas a la libertad de expresión, a la incoherente política internacional que nos ha colocado de espaldas a nuestros aliados y socios comerciales, a los ataques a la iglesia católica, a las evidencias que  vinculan al gobierno con grupos de la subversión, a las reiteradas actitudes presidenciales de dividir al país y propiciar enfrentamientos que pueden desembocar en una guerra civil,  a las contradicciones propias de un gobernante con poca formación que impiden dar  solidez y viabilidad a un proyecto serio  de país; indudablemente que configuran un cuadro donde las perspectivas son muy poco halagadoras para los venezolanos que depositaron su confianza en una supuesta revolución que generaría empleo, que emanciparía al soberano de las garras  del hampa, que combatiría a la corrupción, que erradicaría la partidocracia y el clientelismo y en fin  que profundizaría la democracia para bien del país. Nada parecido a este vergonzoso y humillante carnaval revolucionario que hoy recorre los pueblos humildes de la patria.
 
enriquedowning@cantv.net
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