- Fotografías: Guadalupe Lau
|
- Carlota Sosa
- Trae hasta aquí su esencia de mujer
|
Es ella fundamentalmente
actriz, y hay que preguntarse, al escucharla, si es actriz siempre, más allá de
escenarios y cámaras... Con su bagaje de experiencias profesionales y de vida, dice sin
pose alguna que ha optado por una "Dulce madurez". Más de 20 años en el
quehacer teatral y artístico no permiten aún develar su personalidad
De una entrevista que
Milagros Socorro realizó para Estampas de El Universal, como una colcha de retazos,
tomaremos a esa Carlota a veces irónica, a veces dulce, a veces desconcertante, a
esta Carlota Sosa, una Venezolana del Tercer Milenio.
- Es así que con desparpajo dice: "Hay gente que cree
que yo le llevo como veinte años a Rafael -su marido- y hablan de él como si fuera un
niño. Rafael tiene treinta y cinco años, a esa edad se es un hombre. Mucha gente me cree
mayor de lo que en verdad soy porque siempre he hecho papeles fuertes y generalmente, de
mujeres mayores que yo. Cuando tenía 29 años, hice el papel de una malvada en una novela
rosa. Yo no llegaba a treinta años y mi personaje era una cuarentona, que era la mamá
del actor Fernando Carrillo, a quien yo le llevo sólo nueve años. Pero decidí hacer el
personaje con la idea de divertirme. Y caractericé a una mujer muy mayor. Me imagino que
a eso se debe que ahora se refieran a mí como "la veterana de la actuación"...
la verdad es que yo tengo 42 años y veinte de carrera, tampoco es que sean demasiados.
¿No?"
-
- Y que decirle ... Claro que no es demasiado!
-
- Y nos toca la curiosidad hasta saber si Carlota está
consciente de sus atributos físicos, y al preguntarle, responde: "Muy poca, la
verdad. Tengo una cara de rasgos fuertes. Se me ha suavizado un poco con los años, pero
mis facciones no son precisamente telegénicas porque tengo ojos grandes, nariz grande,
boca grande. Siempre me han dicho que mi rostro tiene una expresión triste pero eso no se
corresponde con mi verdadero carácter: no soy una persona melancólica ni tiendo a la
depresión.
- Tengo la nariz y la boca de los Sosa. Cuando comencé en
televisión, Tania Sarabia me decía con insistencia: "opérate la nariz porque de lo
contrario siempre vas a hacer papeles de mala". Un día me vi en pantalla y me di
cuenta de que, efectivamente, mi nariz era demasiado aguileña. Y me la hice cambiar, no
para ponérmela más pequeña sino para quitarme aquella curva tan pronunciada. Pero sigue
siendo una nariz relevante.

|
- Tengo una boca grande y carnosa que, tal como me han dicho,
tiene mucho atractivo sexual. Según parece, nada más ver mis labios algunos hombres
experimentan impulsos eróticos. A mí me ha servido para hablar muchas zoquetadas y para
besar. Como actriz nunca me he planteado dividir mi rostro en parcelas para ver qué es lo
más expresivo en él. Creo que actúo con todo, incluso con la totalidad de mi cuerpo, a
pesar de que tiendo a ser torpe: soy muy patuleca, me caigo fácilmente, tengo el pie
plano, cierta tendencia a jorobarme... en fin, no creo tener una figura muy imponente.
Pero cuando actúo, utilizo todo lo que tengo."
|
-
- Sabiendo a Carlota hija de una de las familias
aristocráticas más rancias de Caracas, se impone preguntar cómo le han dado el papel en
la película "Los pájaros se van con la muerte" de Thaelman Urgelles, de una
mujer de escasos recursos, una mujer de ese universo de seres marginales...
Y para Carlota hay una tendencia a distribuir los papeles según los tipos físicos de los
actores, por eso dice: En mi caso, hace tiempo que me deslastré del típico casting de la
sifrina (Mujer snob y de alta clase social), buena o mala (generalmente mala), pero
sifrina; y del retrato de la clase alta que intenta la televisión, generalmente con
resultados risibles (porque la clase alta no tiene nada que ver con esa caricatura
horrenda que aparece en televisión, según la cual las mujeres de clase alta andan con
peinados blindados y tremendos maquillajes desde que se levantan en la mañana y parecen
unas quincallas por lo sobrecargadas que andan; y, claro, ningún rico puede pasarse sin
una escalera de mármol. Eso, desde luego, es una ridiculez sin ningún asidero). Me
libré de todo eso en buena medida gracias al escritor Ibsen Martínez, quien vio en mí
posibilidades para hacer un personaje alejado del mito según el cual yo debo caracterizar
damas de sociedad porque supuestamente soy elegante. Falso: yo camino feo y me jorobo,
disto pues mucho de ser elegante. Lo que no tengo es mal gusto, eso sí que no. Pero eso
no tiene nada que ver con la diversidad de personajes que soy capaz de interpretar. El
caso es que en la telenovela Por estas calles, Ibsen Martínez escribió para mí el rol
de una mujer estridente, gritona, ordinaria y borracha, que era Lucha Briceño. Y en
teatro hice "Baño de damas" de Rodolfo Santana, donde también era una borracha
bastante estridente. De manera que he logrado zafarme del estereotipo según el cual yo no
puedo hacer este tipo de interpretaciones.
- Cómo no preguntarse si Carlota no habrá pasado su vida
desechando estereotipos ...
|

|
- Y ella nos aclara ...
"Eso puede ser cierto si se considera el hecho de que estuve trece años en un
colegio de monjas, experiencia que marca profundamente, quieras o no. Fui educada para ser
una señorita formal que terminaría casándose con un buen partido, no necesariamente
adinerado pero sí gente decente. Pero yo no hice nada de eso y opté más bien por
meterme en un medio que no estaba precisamente en los planes de mi familia. Primero, me
inscribí en Comunicación Social, en la Universidad Católica Andrés Bello, porque
tenía una cátedra de teatro y era una forma de entrar en lo que me interesaba sin
mayores sobresaltos. Después me inscribí en la escuela de teatro Horacio Peterson, cuyas
clases eran de noche, y dije en mi casa que estaba tomando materias en el horario nocturno
de la universidad. Tomaba clases de teatro a escondidas y lo mantuve así hasta que
comencé a trabajar en la televisión y, claro, ya no hubo manera de seguirlo ocultando. A
mi familia aquello le cayó muy mal porque tenían la idea de que la televisión y el
teatro eran parte de un medio corrupto, lleno de gente de malas costumbres. Para colmo, yo
me había mudado sola, contrariando el sagrado principio según el cual una muchacha sale
de su hogar después de casada. Y nadie comprendía qué necesidad tenía yo de vivir
sola, como no fuera para "meter hombres" o cosas así. Ellos temían que con
todo eso mi reputación se resintiera gravemente en el círculo familiar y de sus
relaciones más cercanas. Cosa que ocurrió. Muy pronto tuve la fama de estar un poco
enloquecida, "una niña que hace lo que le da la gana"..."
-
- Habrá hecho Carlota Sosa lo que le da la gana?
- "Pues sí. Pero sólo en parte, debo reconocer que en
lo profesional arrastro grandes frustraciones: todavía tengo muchas metas que no he
cumplido, muchas facetas que no he desarrollado del todo. Pero en lo personal, la verdad
es que generalmente he hecho mi voluntad. Al principio, mis padres no estuvieron de
acuerdo con mis decisiones pero tampoco se opusieron. No renegaron de mí ni nada de eso,
así que tampoco tuve que enarbolar banderas de rebeldía. No soy ninguna heroína, es
simplemente que no me dejé arropar por convicciones y escogí una carrera y una vida que
no eran exactamente lo que se suponía que debía ser mi destino. Eso es todo. He tratado
de ser lo más feliz posible y no hubiera podido lograrlo de otra manera. Hay que decir
que también me casé con un divorciado, Carlos Moreán, lo que implicaba la imposibilidad
de hacerlo por la Iglesia; posteriormente me divorcié, con lo que me convertí en la
primera de la familia en divorciarse. Y después me enamoré de un hombre siete años
menor que yo... con quien me casé, incluso por la Iglesia; cosa que fue calificada por
algunos como una gran ridiculez. Bueno, quise hacerlo. Eso es todo. La gente cambia
- y evoluciona. Antes no había querido "ir al
altar" con nadie, pero esta vez sí tenía sentido para mí. Quizá respondo a aquel
patrón que establece que si tú eres joven y no eres comunista y soñador es porque eres
un desgraciado pero que si después de madurar no has dado un viraje ideológico es porque
eres un gran estúpido. Creo que hay un poco de eso. Uno ve la vida muy distinta a los
veinte y a los cuarenta. Hay una gran cantidad de cosas que carecían de sentido para mí
a los veinte años y que ahora sí lo tienen. Provocar, por ejemplo, era importante
entonces. Ahora, en cambio, aunque sigo ausente de la misa los domingos y jamás se me
ocurre confesarme, valoro altamente ciertos rituales católicos."
-
- Carlota se zafa de estereotipos, y nosotros debemos
confesar que aún no lo logramos del todo, por ello, se hace perentorio indagar sobre la
mujer y preguntar sin rubor ante la puerilidad, qué siente cuando está detrás del
escenario, y sobre las tablas está su marido abrazando a otra mujer?
Sin pensarlo mucho, es honesta al decir: "No se siente bien. Sería un embuste que te
dijera que no, que eso es un asunto profesional, que no pasa nada... Te confieso que yo me
he inventado un juego perverso que consiste en imaginar que soy una voyeur y que estoy
atisbando lo que mi marido hace con otra para disfrutarlo de alguna manera. Es una forma
de ponerle un poco de picante al asunto. Imagino que me están poniendo los cuernos, lo
veo ahí pero sé que es en la ficción porque si fuera de verdad no lo resistiría: yo
soy terriblemente celosa. Mira, nada, la verdad es que se siente muy mal. Sobre todo
porque Rafael es excelente en las escenas de amor, siempre sale muy bien librado en este
tipo de interpretaciones porque las hace muy creíbles. A veces opto por no verlo. A pesar
de que yo misma soy actriz y lo entiendo, a pesar de que yo he estado en la misma
situación y sé que puedes no sentir nada en una escena apasionada. Racionalmente, yo sé
que Rafael está haciendo un trabajo sin más consecuencia que el logro profesional...
pero la sensación no es agradable porque soy ultracelosa. Yo lo suavizo, me hago la loca,
lo intelectualizo, no sé, pero la verdad es que soy muy, pero muy celosa"

|
- Y entre tantos mitos e imaginaciones, se llega a suponer que
cuando se ha crecido y laborado en un medio lleno de mujeres bellas como es el Teatro y la
TV, no existen celos ni inseguridades, directamente preguntamos a Carlota si es celosa, o
si es insegura ...
|
- "Pues lo soy. Pero generalmente tengo motivos
para serlo, no es que ande por ahí inventando cosas
- y martirizando a mi marido con imaginaciones. Siento celos
cuando él hace una escena de amor pero
- es que lo estoy viendo, lo tengo delante de mí. Cuando
Rafael hacía La inolvidable, una telenovela que protagonizó con la actriz mexicana
Christianne Goutz, la gente venía a decirme que sus escenas de amor eran demasiado
vívidas y que entre ellos debía existir algo. Esto llegó a constituir una inmensa
presión y sin embargo yo nunca tuve para esa actriz más que afecto y respeto. Sin
embargo, sí llegué a sentir auténtica animadversión por una actriz -que, de paso, era
amiga mía- que actuaba, fuera de escena, como si él le perteneciera: lo agarraba, lo
sobaba. Y a mí me daba una ira inmensa. Me molesta mucho cuando alguien está rondando a
mi marido en mis narices. Aunque yo esté convencida de que él es un santo, eso molesta.
Un amigo me dijo que me dejara de eso, que para los hombres las relaciones físicas tienen
otro peso y otra significación, que para ellos la cosa es "como montarse en el
loco-ratón". "Bueno", ya le dije a mi marido, "tú te montas en el
loco-ratón y no llegas abajo. Sales despedido del carrito". Qué hago, yo
racionalmente sé que quizá no debería tomarme las cosas de esa manera, pero no lo puedo
evitar.
- Carlota ... ¿alguna vez has sido infiel ...?
- "A ver... déjame acordarme. Mira no, porque cuando
veo que eso va a suceder me voy. Pasa que cuando yo terminaba con alguien era porque ya me
gustaba otro. Pero el acto físico de montar cuernos... no... eso no. No, que yo recuerde.
Pero es que soy muy culposa, no podría ocultar que ando en algo porque la culpa me
mataría; y sería agotador, imagínate, dos relaciones al mismo tiempo. No. Además, soy
bocona, voy y lo digo. Definitivamente, no."
|
|
- Quién es esta mujer con veinte años de carrera, dos
maridos, dos hijos, una historia en el teatro, el cine y la televisión de Venezuela?
"Quizá suene cursi: soy una mujer feliz. Nunca había sido tan feliz. Y me asusto. A
veces pienso que algo tiene que pasar... algo malo, quiero decir... porque he recibido
mucho, mucho. En el pasado estaba siempre ocupada, hacía varias cosas a la vez y siempre
andaba corriendo. He sido una persona excedida: cuando me dio por beber, tenía que
bebérmelo todo. Cuando me dio por conocer la vida nocturna, recorrí todos los botiquines
de Caracas. Y cuando me dio por estudiar sentía la obligación de leer todos los libros
que se han escrito. Ahora no, ahora tengo tiempo para echarme en mi cama
- y mirar mi vida. De esas revisiones he concluido que no soy
más que una mujer feliz"
Carlota Sosa y Rafael Romero E-mail: romerososa@cantv.net
Con nuestro agradecimiento a la Revista
Click a
- "Venezolanas del Tercer
Milenio"
|
Click
a
- Menú de navegación rápida
|
Click
a "Compartamos la Aventura de Vivir"
|
-