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El Presidente Nº 43 de los Estados Unidos de América
George W. Bush promete 
unir a una nación dividida
 
El presidente número 43° de Estados Unidos juró desempeñar su cargo con "civismo, valor, compasión y carácter" en una ceremonia frente a las escalinatas del Congreso 3 El gobernante republicano pronunció un discurso -14 minutos y medio- en el que prometió "justicia y oportunidades para todos" e instó a sus compatriotas a ser "ciudadanos y no sólo espectadores" de la sociedad
 

 

 
 
 
 
 
 
Fiesta en Washington
 
 
Ocho años después de que su padre 
dejara la Casa Blanca
 
 
Líneas cívicas
 
Ciudadanos y no espectadores
 
 
Bill Clinton: "Aún estoy aquí"
 
 
Indultos de última hora
 
 
Gore a la vida privada
 
 
Sólo consejos
 
 
Fondo de protestas
 
 
Laura deja huella
 
 
Mensaje papal
 
 
Pueblo optimista
 
 
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La capital de los Estados Unidos, se vistió de Fiesta durante tres días para celebrar la investidura de George W. Bush como el presidente nº 43 de la historia republicana de Estados unidos de América.
 
Tres días cuyo momento cumbre fue el sábado 20 de enero cuando en las escalinatas del Congreso, se realizó el Gran Acto de transmisión presidencial.
 
Desde el día viernes 19. con fuegos artificiales se festejaron tan importantes actos y cada noche de Washington se ilumino de colores y explosiones de luces .
       
 

En esa gran fiesta americana, un George W. Bush, no importándole una ligera y fría lluvia, desafió las inclemencias de la noche y saltó al escenario, que como reseñan muchas publicaciones del mundo : "rivalizó con el cantante puertorriqueño Ricky Martin en un concurso de movimiento de caderas".
 
Estrellas del deporte y el espectáculo acompañaron al nuevo presidente en el monumento de la capital norteamericana dedicado a Abraham Lincoln, resaltando   el ex boxeador Mohammed Alí, el cantante de origen cubano John Secada, el animador de televisión Larry King y otras figuras del mundo del espectáculo y de la política del país.
 

Sobre una enorme pantalla, instalada en la calle más importante de la ciudad, Pennsylvania Avenue,  se exhibieron  películas y fotografías de los años de infancia del nuevo Presidente, en su pueblo natal de Texas.
 
El Presidente electo de los Estados Unidos estuvo acompañado en todo momento de su esposa Laura, y del vicepresidente electo Dick Cheney y su esposa. Dos parejas en el eje del poder del mundo.
 
Un cielo de plomo, como es el cielo invernal,  era cruzado por aviones en formación de las fuerzas aéreas y un grupo de paracaidistas aterrizaban en medio de la fiesta.  Festejos programados para tres días llevarán a todo el pueblo norteamericano, la dicha y el orgullo de ser una gran democracia, y es así que maravillosos   conciertos y una veintena de bailes de gala, realzarán todavía más el acontecimiento.
 
Ocho años después de que su padre dejara la Casa Blanca, el republicano George W. Bush se convirtió en el 43er presidente de Estados Unidos y prometió unir a la nación tras su controvertida elección.
(Fotografía de archivo: George Bush el Presidente Nº 41 President de los Estados unidos, entrega a Bill Clinton el 20 de enero de 1993)
 
"Este es mi compromiso solemne: trabajaré para crear una sola nación con justicia y oportunidades para todos", prometió en un discurso que tomó menos de 15 minutos, luego de prestar juramento a su cargo al mediodía.
La promesa unificadora fue hecha luego de argumentar que "a veces nuestras diferencia son tan profundas que parece que compartimos un continente y no un país". Por eso señaló que desempeñará el cargo con "civismo, valor, compasión y carácter".
La toma de posesión se realizó frente al Congreso en un día que resultó frío y lluvioso. Allí Bush alzó su mano derecha, la colocó sobre una biblia y pronunció el juramento oficial de 35 palabras, que fue tomado por el presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, un juez conservador que votó a favor de Bush en un controvertido fallo de 5-4 que le aseguró la presidencia.
 
Al Gore, el ahora ex vicepresidente, ganó en la urnas por más de 500.000 votos, pero Bush venció en el colegio electoral gracias al fallo de la Corte Suprema que impidió un recuento de votos en el crucial estado de Florida, donde había quejas por irregularidades.
Líneas cívicas
 
En el discurso Bush elogió a Gore por disputar la elección con entusiasmo y ceder con nobleza de espíritu. Prometió cicatrizar las heridas dejadas por la elección y unir a los 281 millones de estadounidenses. Pero el nuevo Presidente pidió mayor civismo y carácter en la vida pública en Washington, una aparente referencia a los escándalos sexuales protagonizados en la Casa Blanca por Clinton.
Al fijar las grandes líneas políticas de su presidencia, Bush recordó que en su país muchos no disfrutan de la justicia y padecen en la pobreza. Mencionó algunas prioridades, incluyendo la necesidad de reformar el sistema escolar, de pensiones, la protección social o la reestructuración de las Fuerzas Armadas. En materia económica, se comprometió a reducir los impuestos para dar un nuevo impulso a los sectores productivos, una línea básica de su campaña. También reiteró el lema de su plataforma moral: conservadurismo con compasión. "Voy a vivir y dirigir conforme a estos principios: impulsar con civismo mis convicciones, buscar con valentía el interés público, hablar en favor de una mayor justicia y compasión, llamar a la responsabilidad y tratar de vivir también en función de ella", dijo.
Ciudadanos y no espectadores
 
De cara al futuro, Bush llamó al pueblo norteamericano a dar muestras de civismo. "Les pido ser ciudadanos. Ciudadanos, no espectadores. Ciudadanos, no súbditos. Ciudadanos responsables, construyendo comunidades de servicios y una nación con carácter", señaló.
También intentó inspirar a su pueblo. "Lo que ustedes hacen es tan importante como lo que hace el Gobierno. Les pido que busquen el bien común más allá de su propia comodidad, defender las reformas necesarias y no los ataques fáciles, servir a vuestra nación, empezando por vuestro vecino", dijo.
 
La llegada de Bush hijo a la presidencia de la única superpotencia del mundo ha generado preocupación entre los aliados de Estados Unidos por su falta de experiencia en asuntos internacionales. Pero en su discurso Bush lanzó una advertencia a los enemigos de Estados Unidos al afirmar que su gobierno no va a aislarse de los problemas del mundo.
 
"Que no se equivoquen los enemigos de la libertad y de nuestro país. Estados Unidos seguirá involucrado en el mundo, por razones históricas y por opción, forjando un equilibrio de poder que favorece la libertad. Defenderemos a nuestros aliados y nuestros intereses", dijo Bush.
 
También advirtió que tiene claro los límites de acción. "Estados Unidos es la historia de un poder para defender la libertad en el mundo, no para conquistarlo", apuntó.
 
Bush había comenzado el día asistiendo a misa en llamada Iglesia de los Presidentes, cerca de la Casa Blanca. Luego Bush y su esposa Laura fueron a la residencia presidencial a tomar café con Clinton y la primera dama saliente Hillary Rodham Clinton.
 
Los dos hombres se trasladaron juntos al Capitolio para la ceremonia de juramento, al que asistió el padre de Bush, el ex presidente George Bush (1989-1993), quien fue derrotado por Clinton hace ocho años.
 

Bill Clinton: "Aún estoy aquí"
 
WASHINGTON/AP
Aunque renuente a dejar la escena pública, Bill Clinton volvió a ser un ciudadano común. "Dejé la Casa Blanca. Pero aún estoy aquí", dijo, acompañado de su esposa Hillary y su hija Chelsea. "No vamos a ninguna parte" agregó.
 
La desafiante despedida de Clinton le atrajo aplausos entusiasmados de 2.500 de sus simpatizantes que fueron a despedirlo a un hangar de la Base Andrews de la Fuerza Aérea, en la cercana Maryland. Entre la multitud se encontraban su consejero de Seguridad, Sandy Berger; su Secretaria de Justicia, Janet Reno; su Secretaria de Estado, Madeleine Albright, y su jefe de Gabinete, John Podesta.
 
Clinton describió sus últimos momentos en la Casa Blanca y relató muy emocionado que Podesta no cesó de decirle: "Hemos hecho mucho bien". Ante el público que tenía enfrente devolvió la frase de Podesta y dijo: "Nosotros hemos hecho mucho bien".
 
"Desde ahora deberé hacerme a la idea de entrar a una habitación sin escuchar una banda musical", bromeó, en referencia a las orquestas que le tocaban en las ceremonias, de acuerdo a su investidura.
 
En la Base Andrews, con su característica afabilidad, Clinton dijo que servir como Presidente fue "un gran don". Luego, advirtió sonriendo: "¿Ven ese letrero allá que dice `Por favor no te vayas?'. Bueno, sí, dejé la Casa Blanca. Pero aún estoy aquí. No nos iremos a ninguna parte". Además, dijo, "aquí les dejo a una senadora que les dará voz en el Congreso", refiriéndose a su esposa Hillary y su nuevo cargo como legisladora por Nueva York.
 
En la base aérea abordó un avión llamado Misión Aérea Especial 28000 para viajar a Nueva York, donde su esposa, la senadora Hillary Rodham Clinton tendrá su residencia. Fue el fin de una presidencia agitada, incluso en sus últimos dos días, caracterizada por su mezcla típica de desafíos y escándalos.
 
 
Durante su último mensaje radiofónico sabatino, Clinton dijo que deja a Bush una nación renovada, lista para ingresar al nuevo siglo y toda una nueva era en asuntos humanos, sutil referencia a Bush padre, que fue derrotado por Clinton en 1992 durante un período de recesión económica.
 
El viernes, Clinton logró un acuerdo con l
a fiscalía, y aceptó reconocer que había mentido ante un gran jurado a cambio de que se diera por concluida la investigación sobre un oscuro negocio de compraventa de tierras en Arkansas, que se complicó luego con las mentiras sobre su aventura con la pasante Mónica Lewinsky.
 
En la mañana de ayer, Clinton indultó a 140 personas, entre ellas a Susan McDougal, su socia en el asunto original de tierras (conocido como Whitewater); a Patty Hearst, la hija del magnate del periodismo William Hearst, y a su hermano Roger, quien purgaba una pena por distribución de droga.
 
También perdonó a un ex miembro de su gabinete, el ex secretario de vivienda Henry Cisneros, que fue hallado culpable en una polémica acerca de pagos a una ex amante, y al ex director de la CIA John Deutch. El perdón otorgado a Deutch le ahorra al ex jefe de la inteligencia norteamericana y a los altos funcionarios del Pentágono la perspectiva de enfrentar cargos criminales en conexión con su traspaso de secretos nacionales a una computadora doméstica.
 
 
El ex vicepresidente Al Gore obtuvo más votos en noviembre pasado que todos los candidatos presidenciales que lo precedieron, pero ayer fue un mero espectador. Sobre el discurso de Bush, se limitó a decir: "Fue un buen discurso. Yo estoy bien".
 
Gore y su esposa, Tipper, se quedarán en Washington hasta que su hijo Albert termine la escuela, dijeron los asesores del ex vicepresidente. Medios de prensa señalan que sus próximas actividades podrían incluir la preparación de otra campaña proselitista por la presidencia para dentro de cuatro años. Inicialmente vivirá en la misma casa de Arlington, en Virginia, que ocupó antes de ser elegido vicepresidente en 1993.
Obtendrá una pensión anual de 95.000 dólares, según la Unión Nacional de Contribuyentes, un grupo privado que propugna una reducción de los gastos del estado.
 
 
George W. Bush dijo que estaría emocionado por la presencia de su padre en la ceremonia de juramentación, aunque señaló que no actuará "a la sombra" del ex mandatario, en declaraciones a la cadena televisiva NBC. "Yo sé quién soy. Estoy en paz conmigo mismo.
 
Estoy listo a asumir la funciones del poder", declaró Bush. Cuando se le preguntó si sentía sobre su espalda la sombra de su padre, presidente entre 1989 y 1993, Bush respondió "En absoluto, para nada".
 
Sin embargo indicó que intentará hablar con su padre, al menos una vez por semana. "Habrá momentos en los que le pediré consejo", agregó Bush señalando que su padre "adora la política (...) y yo le tendré en cuenta". Bush, de 54 años, es el segundo hijo de un presidente estadounidense en acceder a la Casa Blanca desde John Quincy Adams, el sexto presidente electo en 1824.
 
Fondo de protestas
 
WASHINGTON/EFE
 
Miles de ruidosos manifestantes se unieron ayer en Washington contra George W. Bush en las mayores protestas contra la toma de posesión de un presidente desde la investidura de Richard Nixon en 1973.
 
Bajo la lluvia y ante las mayores medidas de seguridad de la historia en una investidura, grupos dispares se concentraron para denunciar la falta de legitimidad de Bush y recordar la controvertida elección del líder republicano.

 
Las protestas se desarrollaron por lo general de forma pacífica, aunque algunos activistas fueron detenidos cuando trataban de romper un cordón policial cerca del Freedom Plaza, donde se reunió el mayor número de manifestantes para esperar el paso del desfile presidencial.
Unos 9.000 agentes de seguridad se desplegaron en las calles de Washington, con el FBI apostado en las azoteas, para evitar que las manifestaciones desembocaran en actos violentos.
 
 

Mientras Bush se convertía en el Capitolio en el 43 ocupante de la Casa Blanca, activistas contrarios al racismo, las sanciones a Irak, la discriminación de los inmigrantes o incluso la dolarización de El Salvador unieron sus voces de protesta.
 
 
 
"No reconocemos a Bush como presidente, los republicanos han robado las elecciones y la ultraderecha está imponiendo su agenda", dijo Elaine Van der Linden, de la organización VoterMarch, que viajó desde Carolina del Sur para protestar en la plaza Dupont Circle, en pleno centro de Washington.
Procedentes de distintas partes del país -muchos de los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut-, los manifestantes dieron numerosas muestras de ingenio, no cesaron de cantar y tocar tambores durante horas, se disfrazaron, representaron pequeñas escenas teatrales y, prácticamente todos, portaron una pancarta.
 

 
Considerada por algunos como una provinciana, la nueva primera dama de los Estados Unidos, Laura Bush, ha comenzado a demostrar en Washington que está lista para pisar fuerte y defender su territorio. Con un cambio de imagen, incluido un corte de pelo más moderno, Laura Bush ha llegado dispuesta a dejar claro que, si bien no va a ser tan activa en política como Hillary Clinton, tampoco va a ser una ama de casa.
 
En una entrevista Laura Bush declaró que no cree que se deba derogar la sentencia del Tribunal Supremo que en 1973 legalizó el aborto en los Estados Unidos. El nuevo Presidente se opone al aborto excepto en los casos de violación, incesto o peligro para la vida de la madre, aunque tampoco tiene entre sus prioridades plantear un reto legal a esta cuestión. Aún así, Laura aseguró está de acuerdo con su marido en que "deberíamos reducir el número de abortos" por medio de una mayor abstinencia sexual o del aumento de la responsabilidad entre los jóvenes.
 
El papa Juan Pablo II envió un telegrama de felicitación a George Bush, como nuevo presidente de Estados Unidos, en el que hizo votos para que el pueblo estadounidense construya una sociedad marcada por una auténtica justicia y libertad, especialmente hacia los pobres. "Rezo para que, bajo vuestra guía, el pueblo estadounidense descubra de nuevo su rica tradición religiosa y política y los valores espirituales, que den un fundamento ético para la construcción de una sociedad marcada por una auténtica justicia y libertad", afirmó el Pontífice en su mensaje, hecho público por el Vaticano.
 
El Obispo de Roma agregó que esa sociedad debe respetar la dignidad y los derechos de todos, "especialmente los pobres, los indefensos y los que no tienen voz". Juan Pablo II también abogó para que el gobierno Bush se esfuerce en los campos de la cooperación y la paz.
 
 
George W. Bush llega a la Casa Blanca con 64% de estadounidenses que se sienten optimistas sobre los próximos cuatro años, indicó una encuesta de CBS News divulgada el viernes. Otro 85% predijo que su presidencia será promedio o algo mejor que promedio, mientras que 14% opinó que Bush será un Presidente muy bueno y 29% que será bueno.
 
Un área de clara superioridad sobre el presidente saliente, Bill Clinton, es en el terreno moral. "El público percibe su moral como uno de los puntos fuertes de Bush y ése es el contraste más destacado entre él y el hombre que reemplaza en la Casa Blanca", sugirió la encuesta. "Siete de cada 10 dijeron que Bush comparte los valores morales de la mayoría de los estadounidenses... mientras que 60% piensa que el presidente saliente Clinton no los comparte". Reflejando la tensión del estado de la Florida por las elecciones, la encuesta indicó que 78% de los participantes reconocieron que el vicepresidente Al Gore ganó el voto popular.
 
Más información
WASHINGTON. Pedro Rodríguez, corresponsal del ABC de Madrid
 
LincolnCon ecos apreciables de Lincoln y Kennedy en su discurso de investidura, George W. Bush se convirtió ayer en el 43 presidente de EE.UU. apelando al espíritu cívico de sus compatriotas. Pese a una gélida y lluviosa jornada en Washington, el mal tiempo no impidió el despliegue por las calles de la capital de una multitud de partidarios, y también opositores, del nuevo líder norteamericano.

 
A pocos minutos de las doce del mediodía, en el plazo marcado por la Constitución de esta ejemplar democracia un tanto magullada por un pulso electoral decidido en última instancia por el Tribunal Supremo federal, George W. Bush juró su cargo sobre la misma histórica Biblia utilizada por su padre hace doce años y también por el pionero presidente de los Estados Unidos, George Washington, en 1789.
 
Desde el «Circus Maximus» de la política norteamericana —la Colina del Capitolio que domina la ciudad de Washington— el nuevo presidente ha empezado su mandato con una declaración de fe en la sociedad civil pero con ideas de solidaridad y servicio público que enlazan directamente con algunos sus más distinguidos antecesores en la Casa Blanca, desde Abraham Lincoln hasta John F. Kennedy pasando por Franklin Delano Roosevelt.

CORTO DISCURSO
 
En su discurso inaugural de 15 minutos, deliberadamente corto para empezar desde el principio a marcar diferencias con la retórica «clintoniana» sin reloj, el 43 presidente apeló a sus prósperos compatriotas para «buscar el bien común mas allá del confort».
 
Recordando el gran principio conservador que insiste en que los poderes públicos no son la panacea para todos los problemas del país, Bush recalcó a los norteamericanos «que lo que vosotros hacéis es tan importante como cualquier cosa que pueda hacer el Gobierno».
«SER CIUDADANOS, NO SÚBDITOS»
 
Entre una lluvia que ayudó a enmascarar lágrimas de emoción, el nuevo ocupante de la Casa Blanca insistió en que los norteamericanos deben «ser ciudadanos, no espectadores. Ciudadanos, no súbditos.
 
Ciudadanos responsables que construyen comunidades de servicio y una nación con temple». Y recuperando el tema principal de su año y medio de campaña presidencial, el ex gobernador de Texas sentenció que «la compasión es la obra de una Nación, no de un Gobierno».
ALUSIÓN A GORE
 

George W. Bush comenzó su alocución destacando cómo «la trasmisión pacífica de autoridad es algo raro en la historia, pero común en nuestro país», y agradeció al vicepresidente Gore su pulso «librado con fuerza pero terminado con elegancia». 
Referencias con las que Bush parece reconocer la limitada legitimidad de su mandato político, al ser el primer presidente en más de un siglo que llega a la Casa Blanca sin una mayoría del voto popular.
 
En este trance ceremonial coronado por una salva de 21 cañonazos, W. ha estado rodeado por personas clave a la hora de explicar su ascenso a la Presidencia a pesar de su limitada experiencia política.
 
Allí estaban su esposa Laura, que le ha ayudado a encontrar la disciplina y seriedad que no siempre tuvo; su padre, el ex presidente George Bush, que le ha facilitado un notable apellido y una red sin precio de respaldos y consejeros; Bill Clinton, cuyos constantes escándalos han entreabierto las puertas del Despacho Oval a los republicanos. Y sobre todo, Al Gore, el poco carismático vicepresidente que nunca aprendió a hacer campaña con la maestría de su jefe.

 
En su recorrido triunfal hasta la emblemática residencia de los Presidentes de Norteamérica, los Bush se cruzaron con una mayoría de entusiasmados seguidores pero también con millares de manifestantes que pacíficamente pero a gritos han cuestionado su victoria electoral. Cuando el hombre no llevaba ni dos horas como presidente, estos activistas ya empezaban a exigir que se le sometiera a un proceso de «impeachment». Aunque ayer llovía mucho en Washington, como es habitual el agua no ha caído a gusto de todos.
Galería de Fotografías del trascendental acto
 

El Presidente Bush abraza  al Pastor Kirbyjon Caldwell de la Iglesia Metodista escogido para impartir la bendición en la investidura del Presidente Nº 43 de los 
Estados Unidos de América
 

 
 
 

 

El rostro de un triunfador
 
a la izquierda Laura Bush y sus hijas 
Barbara y Jenna
 
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Donna Jean Hrinak
Embajadora de Estados Unidos de Norteamérica 
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