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Al hablar de belleza, de inmediato se tiende a pensar en la misma, desde una perspectiva totalmente física, como si ese fuera el único componente que ésta encierra. Pero en otras épocas, desde hace ya muchos años, se ha sabido reconocer, muy acertadamente por cierto, que la belleza si no nace de adentro, es decir, de la pureza del alma y del espíritu, no es realmente belleza. |
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Se trata así, de que cualquier impresión, desde sus inicios, sea positiva y en dicho logro, el desarrollo de la parte física por medio de la imagen y el arreglo personal, toma un papel de suma importancia. |
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