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¿POR QUE A MI BEBÉ 
LE CUESTA HABLAR?  
 
Informa: Blanca García Bocaranda
Conozca la relación entre alimentación y lenguaje durante el evento para padres “Desarrollo Infantil de 0 a 2 años ”, a celebrarse el sábado 26 de mayo en el Centro Médico Docente La Trinidad
                                               
Todos los padres sueñan con las primeras palabras que pronunciará su bebé, pero ninguno imagina la estrecha relación existente entre alimentación y lenguaje. Comencemos por saber que los órganos utilizados para hablar son los mismos empleados para comer. En la medida que movamos los órganos de la articulación para alimentarnos en igual medida cuando el niño inicie el lenguaje oral, o el habla,  lo cual sucede alrededor del primer año, pues cada mes se presentan condiciones especiales de lenguaje.
 
A los dos meses el niño comienza a hacer vocalizaciones (pronuncia vocales aisladas), a los seis meses hace silabaciones (una vocal y una consonante), generalmente, bilabiales, que incrementa a los nueve meses y a los once meses, aproximadamente, pronuncia las primeras palabras. No es coincidencia que en la alimentación exista un proceso similar, que evoluciona lentamente. Los bebés comienzan con la succión, caracterizada por movimientos anteroposteriores de lengua, como al sacar la lengua para tragar, lo cual mejora porque alrededor del tercer mes desaparecen una cantidad de reflejos innatos del recién nacido. Al cuarto mes empieza a comer con cucharilla, un elemento más maduro que el tetero y en esa etapa cuando se unen los labios para poder retirar el alimento de la cucharilla inicia los sonidos más complejos, que solamente sonidos abiertos, como las vocales (a, o, u..) y ahora serán una vocal y una consonante, por ejemplo, papapa, bababa, etc. 
 
A medida que evoluciona el área de alimentación mejora su lenguaje, hasta llegar a las palabras y cerca de los 18 meses toda la parte de alimentación madura y se estructura formalmente, cuando ya tiene la deglución adecuada para tragar los alimentos con un movimiento de lengua ascendente descendente, lo normal en los adultos, por lo tanto el incremento de palabras en un niño de esa edad alcanza las treinta palabras, a la par  que su alimentación está madura.
 
 “Daniel es un niño, que a los 2 años  aún tomaba tetero cada tres horas, pero no se alimentaba porque era su única comida y habían fallas nutricionales. Es posible que un niño de esa edad tome tetero, pero no como su única nutrición y si como un complemento de su alimentación. No soy enemiga de que el niño tome tetero, siempre que tenga un plan nutricional basado en las tres comidas y merienda. Es posible que dentro de la botella del tetero le coloquen un jugo, aunque el tetero en verdad es la leche. Para un niño de 2 años tomar un tetero de leche en la mañana y otro por la noche es beneficioso, pero, a esa edad es insuficiente sólo el tetero como alimentación, pues inclusive al año ya debe comer todo tipo de alimentos.
 
La mamá de ese niño, muy preocupada,  consultó al pediatra, quien le respondió que “ya comerá, pues usted alguna vez ha visto un ejecutivo tomando tetero en un restaurante” Era una respuesta cómica para todos menos para la mamá, quien estaba consumida ante la escasa alimentación del hijo, sin recibir los nutrientes necesarios para dormir durante 8 ó 9 horas. Le dí una serie de indicaciones para mejorar el problema, pues el niño tenía hipersensibilidad en la boca y cara, demostrada al desagradarle que le introdujeran nada en la boca, ni él mismo se introducía sus propias manos y lo lógico es que los niños pasen por períodos en que se introducen cosas en la boca,”explica Nekane Barrondo, psicóloga del Servicio de Conducta, Desarrollo y Neuropediatría, del Centro Médico Docente La Trinidad.
                                                                                   

CHUPARSE EL DEDO
Hay niños que desde el vientre materno se chupan el dedo. Es un hábito difícil de erradicar, pero tampoco soy partidaria de eliminarlo porque es como una especie de “consuelo” que el niño recibe de él mismo, al sentir sueño, o hambre, y la experiencia nos ha enseñado que ellos dejan de hacerlo espontáneamente. Es bien cierto que si el niño chupa dedo durante largos períodos de tiempo estropea la mordida, de allí que vemos mordidas anteriores abiertas y, por lo general, son deglutores atípicos pues la lengua permanece en reposo entre los dientes, o permanecen con la boca abierta, o con la lengua mal colocada.
 
No creo justo –dice Barrondo-  que un niño de más de 3 años mantenga ese hábito, aunque si lo hace sólo para dormir, no es motivo de alarma, pero si a esa edad siempre está con el dedo dentro de la boca, algo sucede.
 
Puede ser que no está siendo estimulado, pues si tiene algo en la boca (dedo, chupón, o tetero) no hablará y el desarrollo del lenguaje será inadecuado. No es lo ideal que el niño mantenga el dedo dentro de la boca, pero tampoco es tan corriente como la gente piensa. Prácticamente, ningún adulto chupa dedo, aunque los pocos que lo hacen tienen conciencia de lo que hacen y se ocultan para hacerlo, lo mismo sucede en algunos niños, pero hay niños que si les importa y a otros no. El niño no tiene tantos prejuicios sociales hasta cierta edad, aunque al estar escolarizado intuye que los compañeros se burlarán y  no lo hace más.
 
La consulta al especialista para eliminar ese hábito no es usual, aunque si es frecuente cuando muestran deglución atípica (luego de tener el hábito de chuparse el dedo queda el mal habito de deglución) caracterizada por tragar con los movimientos de lengua hacia delante y hacia atrás, lo cual mueve los dientes y genera las mordidas abiertas anteriores. Cuando consultan ya han pasado años.
                                                                                   
¿A QUIÉN CONSULTAR?
Si la persona está bien canalizada acude al terapista de lenguaje, aún cuando los pacientes  que acuden al Servicio vienen referidos por el Servicio de Odontología. La deglución atípica afecta el lenguaje porque al deglutir mal y la lengua no está en la posición adecuada, muchos sonidos del lenguaje no se pronunciarán correctamente, como sucede con la S. Eso es clásico del denominado “lengua pisada”, cuya característica es una pronunciación de Z, aplicado a cualquier palabra que tenga S, aunque lo escriban bien, lo pronuncian mal al estar la lengua protuida y puede afectar otros fonemas del lenguaje. Cuando nos llegan a consulta estos niños ya tienen 7, 8, ó 9 años y el problema es que no todos los odontopedíatras refieren esos niños porque no consideran a la rehabilitación como la solución, sino que la aparatología lo resuelve. Los hechos demuestran lo contrario, pues la lengua es un músculo muy fuerte, que al no rehabilitarla no se fortalece, ni se coloca en su lugar, como sucede con cualquier otro músculo.
 
“Los problemas de alimentación son mucho más importantes cuando los niños tienen patologías neurológicas. Imaginemos la parálisis cerebral con los consiguientes problemas motores en la musculatura de la cara. De alguna manera funcionan diferentes, son mucho más finos, pero igual que estos pacientes presentan problemas a nivel de miembros superiores, o miembros inferiores, también la cara se ve afectada por la parálisis cerebral. Son niños con graves problemas de alimentación y por ende, graves problemas de lenguaje. La cantidad de niños con esos problemas son menores, pero nos gusta educar a las madres para que el niño sea alimentado en forma adecuada en base a la etapa que vive”, asegura Barrondo.
 
La secuencia de alimentación sana nos indica líquidos al nacer, luego semisólidos y después incorporar los sólidos, aunque por comodidad, muchas madres no les dan de comer semisólidos por ser más cómodo darles un tetero, o una compota, que preparar un alimento sólido...es más cómodo meter la sopa en el tetero, o darle todo licuado. 
 
Aún cuando  no tenga dientes todavía es vital alimentar al bebé como debe ser, pues si le preguntamos a los niños cuando se les caen los dientes, “Cómo comes sin dientes?”, ellos responden “eso no importa, yo como igual, puedo masticar con el otro lado”. Por supuesto, al ir mejorando su masticación y deglución también les van saliendo los dientes hasta los molares, pero eso no les impide masticar y tragar. Por supuesto, a un bebé no le daremos un pedazo de bistec como el nuestro, pero si les damos pedacitos pequeños ellos tienen la capacidad de masticar y tragar.
                                                                                               

EL CHUPÓN

“Profesionalmente, soy enemiga del chupón”, dice Nekane Barrondo. Tal vez al principio pueda solucionar a la mamá algunas situaciones porque calma la ansiedad del bebé, lo entretiene mientras le prepara el tetero, etc. En  comparación prefiero el dedo,  el chupón se deteriora con hongos por la humedad, o se cae y es necesario desinfectarlo constantemente. Si son muy bebés, se les escapa de la boca y despiertan muchas veces durante la noche interrumpiéndoles el sueño y el de los papás para colocarles el chupón. Si mantienen todo el tiempo el chupón dentro de la boca, se les hará mas difícil adquirir conductas superiores del lenguaje .
 
Es una realidad  que las niñas hablan más rápido que los varones, aunque no  cree que haya algo estructural, por lo que las niñas hablen más temprano que los niños, pero a nivel estadístico, los problemas de lenguaje se presentan con mayor frecuencia en los varones. No sólo los problemas de lenguaje, sino todos los problemas se presentan más en los varones. Los problemas de atención, aprendizaje, lenguaje...la frecuencia es mayor en los niños que en las hembras. El feto masculino es más fácil de padecer alguna patología que el feto femenino. Cuando se habla de abortos espontáneos, generalmente, son masculinos. “Si te enseño mi lista de pacientes actuales, hay un 70% de varones”, señala la entrevistada.
                                                                                   
NIÑOS MUDOS NO HAY...
Lo usual es que sean los papás quienes tomen la iniciativa de consultar ante cualquier detalle que llame la atención en la adquisición del lenguaje, aunque no sucede antes de los 2 años del hijo por problemas de lenguaje como tal, a menos que sea un niño con una patología definida (parálisis cerebral, síndrome de Down, síndrome de Moebius).
 
Este síndrome afecta algunos pares craneales, afectando toda la musculatura de la cara, en niños llamados del “síndrome de la máscara” porque no tienen expresión en la cara y no pueden mover los labios y tienen mucha afección a nivel de la lengua. Hay varios grados del síndrome de Moebius, en los casos leves podemos ayudarlo a mover su lengua, sus labios y hablar, aunque no se les entiende como a un niño exento del problema.  Hay síndromes de Moebius donde ellos hablan con la lengua, sin mover los labios, tal cual una máscara.
 
Los niños mudos no existen, sino los niños sordos. Ese es un mito también porque lo real es el niño sordo, que no habla porque no escucha. Son entrenados con técnicas especiales para sordos y eso se detecta tempranamente, para ser referidos a terapistas de lenguaje, o a maestros de sordos para que sean rehabilitados en esa área, mediante estimulación temprana con programas diseñados para bebés sordos. El mudo sería sólo aplicable a personas que tienen daño en las cuerdas vocales y esa es una minoría. Los sordos entrenados con técnicas especializadas para oralizarlos logran hablar. Ahora cambió el contenido programático de estudio para los sordos en Venezuela, pero hasta hace poco a nivel del Ministerio de Educación apenas estaba planteado  enseñarles señas y ahora se incluyó el lenguaje oral en el programa, aunque sea más costoso.
                                                                                               

HÁBLELE CLARO AL BEBÉ
No es  aconsejable deformar el lenguaje para dirigirse al bebé, sino que lo correcto es hablarle como otro adulto. El hecho de hablarle como a un adulto no significa no hablarle con cariño, una cosa es hablarle con dulzura y otra hablarle incorrectamente, de manera afectada abreviando las palabras, o cambiándolas por otra cosa...decirle al perro guaguau, en vez de decirle perro. El niño igual lo aprenderá, aunque le cueste un poco más pronunciar la R.
 
El frenillo es otra gran interrogante entre los 0 y 2 años, y la realidad es que su presencia no tiene ninguna ingerencia en los movimientos de la lengua como tal, pues la lengua es un músculo y la movemos porque la musculatura intrínseca de ésta nos permite moverla por órdenes cerebrales, pero el frenillo es un pellejito cuya  función más importante es evitar que la lengua se vaya hacia atrás, que no nos traguemos la lengua, pero los movimientos del lenguaje son tan finos que si te pido que pronuncies una R entre dientes, tú la podrás articular sin casi mover la lengua.
 
“En mis 24 años de ejercicio profesional jamás he indicado la intervención quirúrgica del frenillo, aunque hay muchas prescripciones de ese error. Cortarle el  frenillo causa un gran estrés  innecesario en el niño, cuando al rehabilitarlo se logra recuperar. En casos muy extremos es posible la indicación quirúrgica, pero es en casos en que la lengua no se mueve para nada.
 
No son niños comunes, sino que padecen un síndrome. Los niños a los cuales les han cortado el frenillo igual terminan en terapia porque luego de eso pasan 6 meses sin hablar bien. El no articular bien es una cosa diferente a no adquirir lenguaje . No es lo mismo tener un retardo en el lenguaje que impida comenzar a hablar en el momento adecuado, o que tenga el lenguaje inadecuado del autista, a que no articule bien la R, por ejemplo. Por qué cortarle el frenillo a alguien que lo que tiene es autismo? Es un error conceptual que vemos constantemente, al no investigar el problema de base neurológico, motor, o de cualquier otra índole, si en verdad el niño no logra hablar.
 
¿El niño sin patología de base está en capacidad de adquirir más de un idioma?
 
Si tiene problemas es mejor hablarle en el idioma materno unicamente, para procurar establecer un buen lenguaje. Si no tiene problemas puede adquirir cualquier idioma extra, tal vez tendrá como un retardo en la adquisición de todos, pero lo logrará. La estructura del yanomami no es la misma que la del inglés porque son estructuras diferentes y provienen de raíces diferentes, pero el niño tiene la capacidad de ir discriminando para saber como funciona cada uno. No le veo mayor problema a la adquisición de otro idioma porque además terminan hablándolos muy bien.
 
A los padres preocupados por problemas de lenguaje y  el bilingüismo por ejemplo, les aseguran que pueden adquirirlo sin problema. El detalle está en si existe  un problema neurológico, un retardo en la adquisición del lenguaje y al aprender el castellano ya lo aprende mal, lo grave es que le sumen otro lenguaje porque será un sufrimiento para sus padres y para él, con el retardo importante posteriormente. Si una familia emigra ese será el idioma de sus hijos y cuando no hay más remedio, deben enfrentar la realidad con orientación para adaptarse a la situación.
                                                                                                 
LAS TERAPIAS

Hay una escala estructurada por la patóloga del lenguaje,  Susan Evans Morris, en base al desarrollo normal de la alimentación, elaborada en base a niños con problemas específicos de alimentación por enfermedades como, parálisis cerebral, síndrome de Down, que tenían problemas en el área de la alimentación
 
Al niño referido por este tipo de problemas le evaluamos la calidad de la alimentación, el tipo de utensilios que utiliza, si la tetina del tetero es adecuada, o no; si la cucharilla con la que le dan de comer es adecuada, o no, el tipo de alimentos que el niño ingiere, si son líquidos, sólidos, semisólidos, la posición como colocan al niño, el lugar donde come, cuantas comida come.
 
La evaluación comprende innumerables aspectos y luego suministramos las orientaciones a los padres. Por lo general, esos niños no se incluyen en el tratamiento como tal, porque los terapeutas son los padres, que pasan 24 horas con el niño y no es lógico que la madre traiga lo traiga al Servicio 3 veces al día, toda la semana, para darle nosotras de comer al bebé como terapia. La idea es entrenar a los padres para que sepan alimentar al bebé de manera adecuada, con orientaciones específicas.
 
El niño debe comer bien posicionado, siempre sentado en un mismo sitio. Cuando son niños pequeños, usualmente, no se sientan a la mesa con los adultos, sino en el coche, en el portabebé, o en la silla de comer, siempre y cuando no tenga ningún problema motor, pues en ese caso hay que ingeniar la forma de posicionarlo en forma adecuada, pero si no tiene problemas lo indicado es crearle buenos hábitos para todo, para dormir, para comer, para bañarse, etc. La alimentación no escapa de esos hábitos, con mucha más razón que otros aspectos.
 
Aconsejamos que “el bebé y los papás estén relajados para  evitar que la hora de comer se convierta en una batalla campal, cuando lo ideal es que estén calmados, que el niño esté satisfecho, que no tenga sueño y se haya bañado, todo lo necesario para estar confortable. Muchas veces con el buen posicionamiento ganamos casi el 80 por ciento de los  beneficios de una buena alimentación, la cual repercutirá en el lenguaje”.
                                   
OYE QUIEN HABLA...

Alrededor de los 2 ó 3 meses el bebé emite vocalizaciones  (a,e, i, o, u) hasta los 4, 5 ó 6 meses donde ya empieza a hacer sonidos silábicos, o silabaciones (papapa, mamama, tatata, gagaga) otro tipo de combinaciones.
 
Muchas veces preguntamos a los papás cuándo su hijo dijo las primeras palabras y contestan que “a los seis meses”. NO porque eso es una silabación, el bebé si se está comunicando, pero con sílabas y no le están dando un significado específico, sino que cuando se le juntaron los labios produjo ese sonido y como se sintió cómodo y escuchan que la gente que los rodea también habla, el bebé lo repite al hacer el feedback y si tienen buena audición comienzan a repetir.
 
Las silabaciones van incrementándose más hasta que a los 9 meses hacen una jerga que no se les entiende, son capaces de “hablar” sin ningún sentido...pero, para ellos hay un sentido y juran que están conversando con los papás. A partir de los 11 meses los niños con buen desarrollo pronuncian sus primeras palabras, que generalmente, las mamás al ser tan listas siempre, en vez de decir que la primera palabra pronunciada es mamá, decimos que es papá, “porque papá va a llegar, papá está en la oficina”. 

Luego dirá “mamá” y después será “tete”, o “agua”, que son las palabras que más se relacionan con ellos en ese primer año. Ya después del primer año el desarrollo del lenguaje es galopante, con palabras aisladas, es un desarrollo específico. Alrededor de los 15 meses dicen alrededor de 10 palabras, a los 18 meses tienen casi  30 palabras,  a los 2 años hacen frases cortas con palabras bien estructuradas, a veces con problemas de articulación, a veces no, pero ya se desató la construcción de la comunicación.
Entonces si tiene oraciones estructuradas y con sentido. Ante los casos de desnutrición los terapistas de lenguaje siguen  las indicaciones del pediatra, que decidirá si comerá, o no, determinados alimentos (en caso de ser alérgico). Sólo nos abocamos  a las características del mecanismo de alimentación, como tal, deglución, coordinación, masticación y utilizo los alimentos indicados por el pediatra a la mamá. “ No puedo decirle que le de carne, a los seis meses, si el pediatra no se lo ha indicado. La desnutrición es la rutina en el sector hospitalario, los cuales remitimos al Servicio de Gastroenterología. La desnutrición ocasiona cualquier cantidad de problemas: lenguaje, intelectuales, aprendizaje, etc. Es algo muy difícil de manejar y la desnutrición no se puede manipular porque la población no cuenta con recursos para hacer un mercado balanceado. Hasta el odontólogo se da cuenta si los niños no comen suficiente carne, o no mastica mucho, lo cual se manifiesta en las huellas de las muelas, al no masticar en forma adecuada”
 
Vale destacar la función de la Fundación CANIA, de la  Fundación Polar, destinada a rehabilitar problemas nutricionales, localizada en Antímano. Pero, no tienen terapista de lenguaje y al pasar los años se han dado cuenta que no pueden hacer todo, por lo tanto me invitaron a dictar la charla sobre la escala de evaluación y tratamiento. No están entrenadas y realizamos un convenio de entrenamiento el Hospital Ortopédico Infantil y CANIA. Cuando tienen niños muy comprometidos nos  los refieren para su evaluación y recomendaciones que allá continúan. Es un instituto netamente nutricional que atiende a  niños que permanecen en la institución durante todo el día , reciben las tres comidas y van a dormir a su casa. Los recuperan, nutricionalmente, en poco tiempo.
 
En los casos evaluados  en el  CMDLT solicitamos a los padres  una dieta de alimentos y utensilios que ellos utilizan en el hogar para darle de comer al bebé en la consulta. Traerán la cucharilla, o el tetero, o el vaso. Los alimentos, líquidos, leche, semisólidos (yogourt, compota), sólidos (galleta o cualquier alimento que el niño coma) para verlo como se alimenta. Reciben  las orientaciones para cumplir en casa y se les fijan controles bastante seguidos al principio para conocer su evolución y renovar las orientaciones. Mejora la alimentación y el lenguaje, pero si el lenguaje no evoluciona como quisiéramos debe ser incluido en terapia de lenguaje.
                                                                                               

DESARROLLO INFANTIL

Los padres esperan por este curso organizado por el Centro de Educación Científica y el Centro Médico Docente La Trinidad, diseñado para orientar sobre aspectos de interés constante sobre los niños entre 0 y 2 años. Temas tan solicitados como, nos cambia la vida con la llegada del bebé?, primeras interacciones con nuestro hijo, cómo comunicarme con mi bebé, estimulación temprana, o estimulación adecuada?, desarrollo psicomotor, qué debemos vigilar?, manejo de los berrinches, otro gran paso...quitarle los pañales!, relación entre alimentación y lenguaje, desarrollo integral del bebé de 0 a 12 meses.
 
El diálogo lo sostendrán los participantes con las expositoras, Enma Mejía de Láncara, Jenny Flores, Ana Terán de Posadas, Gloria Ceballos de Hoyos, Elizabeth Cañizales, María Antonieta Lozada, Tamara Salmen, Nekane Barrondo y Karin Scanzoni.
 
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Blanca García Bocaranda
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