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| Sin embargo, objetivos físicos fueron cumplidos: los ataques al World Trade Center y el Pentágono, símbolos de la libertad, quedaron ahora, sembrados de muerte, así como en Somerset County, al sudoeste de Pittsburgh. |
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Imposible describir con precisión el horror que estamos padeciendo en la capital financiera del mundo. El impacto de los atentados ha generado lo que ya conocemos como el síndrome post-traumático de la tragedia. |
| El enemigo es perverso y cobarde, se esconde del mundo y pretende que la vida continúe sometida a sus delirios. Ellos luchan contra el derecho más elemental a la libre existencia, contra la justicia, la igualdad, lo humanamente legítimo. |
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| Miles de víctimas perdieron la vida o quedaron lisiados para siempre, familias enteras sufrieron una desviación imprevista en el rumbo de sus destinos. La nación no solo está de duelo, ha perdido su inocencia, y reconoce amargamente que la historia será dividida en el antes y después del 11 de Septiembre del año 2001. |
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¿Quiénes
se atreverían a cometer un crimen masivo en la capital norteamericana
o en el corazón financiero del mundo? Ya tenemos la respuesta.
Downtown Manhattan se transformó en el infierno, comparado a cualquier zona de Guerra donde la muerte, el llanto y las operaciones de rescate, son sus principales protagonistas. |
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Nueva York de un momento a otro cambió su fisonomía, su aspecto, parte de su identidad, y lo más importante de todo, las vidas de miles de inocentes ciudadanos dignos, respetables, valiosos e insustituibles. La pérdida, más que económica, es moral, espiritual, las víctimas, de incalculable valor, constituyen para nosotros irreparables pérdidas. |
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Con entereza y solidaridad actuamos ante la tragedia de estas proporciones, aunque no sin espanto o angustia, estremecidos de miedo y turbación. |
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El universo democrático despierta ahora a una realidad que se ha venido negando sistemáticamente, e ignorando sus alcances. El terrorismo tiene nombre, apellido y nacionalidad, sin embargo, la prensa libre del mundo, lo omite o distorsiona. Y es así como pasamos de la gran antesala: el circo de Durbán, al Pentágono, a las Torres Gemelas de Nueva York o a Pennsylvania. |