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Algunas de las personas que el terrorismo cobarde y desalmado condenó a morir
 
Desearíamos poner cada una de las fotografías de estos seres humanos, que inocentes y desprevenidos, fueron condenados a sufrir y morir por aquellos cuyo irrespeto por la vida y su despiadado concepto del propio derecho les lleva y ha llevado a atentar, amparados por las sobras, el anonimato y la complicidad de muchos gobiernos de todos conocidos, contra las democracias del mundo y contra 
los habitantes del mundo libre.
 
Lamentablemente, el número de muertos producto del odio y la brutalidad es tal, que no es imposible el espacio que ellos necesitan. En esta pequeña selección de rostros, quedé plasmado el dolor, la impotencia, la rabia y el compromiso de nosotros y nuestra publicación, 
para luchar, combatir y denunciar a estos monstruos indignos 
de llamarse seres humanos.

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Robert J. Hayes,37 años de Amesbury, Mass., iba como pasajero en el Vuelo 11 de  American Airlines, uno de los aviones que se estrelló contra uno de los edificios del World Trade Center de New York
 
Laurie Neira, aquí en una fotografía familiar en la boda de su hija Francisca. Neira también se encontraba a borde del Vuelo nº 11 de  American Airlines
 
Anna Williams Allison, Stoneham, pasajera del Vuelo 11 de American Airlines que debía volar de Boston a Los Angeles, uno de los aviones que se estrelló contra uno de los edificios del World Trade Center de New York
 
 
He aquí a la Aeromoza del Vuelo 175 de United Airlines, Alicia Titus parte de la tripulación del segundo avión que se estrello contra el World Trade Center 
Actriz y fotógrafo Berry Berenson, actriz y fotógrafa, pasajera del Vuelo 11 de American Airlines que debía volar de Boston a Los Angeles, uno de los aviones que se estrelló contra uno de los edificios del World Trade Center de New York
 
 
 
 
Natalie J. Lasden, pasajera en el Vuelo Nº 11 de American Airlines. Se estrelló contra uno de los edificios del World Trade Center de New York
 
 
 
Adolfo Rodríguez, muestra la fotografía de su padre Alexis Leduc, de 45 años, quien ese fatídico 11 de septiembre se encontrana en su trabajo ubicado en el piso  96 del World Trade Center
La ciudadana salvadoreña Gloria de Barrera se ve en esta imagen con su sobrino Omar. Ella era una de las pasajeras del vuelo 175 de United Airlines, que fue estrellado contra el World Trade Center
Éste es Karleton Fyfe, de 31 años, de Brookline, Mass. también a bordo del vuelo Nº 11 de American Airlines.
El era un analista financiero que se dirigía de Bostón a Los Angeles para una reunión comercial, el terrorismo ciego le condenó a morir...
El Pastor Jeff Mladenik, religioso del Workplace Ministries in Oak Brook, era uno de los pasajeros del Vuelo Nº 11 de American Airlines. Su amor a Dios, y su fe quizá le dieron fuerzas para perdonar a los que brutalmente le privaron del derecho a vivir.
David Angell, productor y periodista de la NBC, muerto en el Vuelo Nº 11 de American Airlines. ¿Cuál fue su crímen para merecer esa condena pavorosa?
David Angell, a  la izquierda de esta imagen, posa junto a la religiosa Claire Miller, al centro y su hermano, el Obispo Kenneth Angell.
Robert LeBlanc, de 70 años. Profesor emeritus de geografía en la Universidad de New Hampshire. El se encontraba a bordo del Vuelo 175 de United Airlines
 
 
 
El deportista canadiense Garnet (Ace) Bailey, Director Técnico de Los Angeles Kings, estaba a bordo del Vuelo 175 de United Airlines
Un joven israelí contempla un afiche donde aparecen algunas fotografías de las víctimas  de ataques terroristas en el Estado de Israel, eso fue durante una ceremonia el miércoles 12 de septiembre en la ciudad de Jerusalém.
Ciento de parientes y amigos de víctimas del horror del terrorismo, asistieron a la ceremonia para expresar su solidaridad con el dolor del pueblo norteamericano por los muertos ocasionados por la barbarie y la sinrazón.
 
 
Marlene Cruz, una víctima que hasta ahora ha logrado sobrevivir, y que se encuentra muy grave en el Bellevue Hospital de New York. Ella se lanzó del ascensor de una de las Torres del World Trade Center, justo segundos antes del derrumbe. Es posible que pierda sus piernas.

¿Quién les dio el derecho de causar este infinito e injusto dolor?
Ramzi Doany un joven jordano de 35años, también fue víctima de los asesinos. El vivía en Bayone, New Jersey, y trabakaba como interventor en la Firma Marsh and Mclennan Companies, ubicada en la Torre Norte del World Trade Center. Su madre desesperada, llama constantemente al teléfono de la casa de Ramzi, y nadie responde. Desde el fatídico 11 de septiembre, la violencia y la sinrazón callaron la voz de este hombre.

Familiares de las víctimas caídas en el World Trade Center, perplejos aún, lloran a sus muertos vilmente asesinados por bestias
que pretenden ser consideradas
luchadores políticos.
No hay espacios ya para la amplitud. Ellos marcaron las reglas de un juego perverso: O sobrevive el respeto a la Libertad, a la Vida, a la Condición Humana, a la Democracia, o éste será tierra de bestias, planeta de enfermos mentales de manos ensangrentadas y corazones atrapados por el odio, la rabia y el resentimiento.

Después del 11 de septiembre de 2001, un planeta se ha dividido. Estamos los del bando de los seres humanos, de los racionales, los demócratas, y están ellos: Las bestias, los asesinos, los anormales.  No hay diálogo con ellos, ni tampoco cuartel. Pretender que podremos cambiarles, sólo traerá más muerte y horror.
Y tampoco podremos continuar tolerando los discursos sembradores de odio de los que se han creído capaces de destruir al mundo libre, y como enviados de un cielo plagado de venganza, bestialidad y rabia, no han hecho más que aliarse a asesinos, defenderles, darle recursos, incendiar almas y fomentar todo movimiento que prometa aplastar un mundo libre y permitirles sus sueños de permanencia sin oposición, sin divergencia, sin libertad para vivir, pensar y actuar.

Hoy, cobardes como son, se rasgan vestiduras, humedecen cínicamente sus ojos, se fotografían donando sangre, hablan de dolor compartido, se apertrechan raudos a tratar de hacer olvidar ataques contra la democracia mundial y amenazas contra el sistema occidental, buscando que no se les cobren las intenciones de incendiar al mundo.

En cadenas nacionales, aparecen como corderos, esos que braman por muerte, venganza y odio. Ya pasó el tiempo de engaños. Con él también se van las esperanzas de convivencias. O ellos son vencidos, o poco a poco nos matarán a todos.
"El 11 de septiembre de 2001"
EL ATENTADO
Jamás debemos olvidar