aspirinahistoria
Es fascinante indagar en la historia, y enterarnos que en el siglo V a.C., el médico griego Hipócrates, Padre de la medicina, ya conocía y recomendaba la corteza de sauce, de donde se extrae la aspirina, como un efectivo remedio para el dolor. 
 
Siguiendo por las páginas apasionantes de la historia de la medicina, llegamos al  1763, en Inglaterra, y leemos que allí se publicó un informe, que refería el  éxito obtenido por un clérigo, el Reverendo E. Stone, al lograr, a través del uso de la corteza de sauce deshidratada en más de 50 casos,  bajar la fiebre en personas aquejadas de algún padecimiento que elevaba su temperatura corporal.
 
Igualmente leemos que el químico francés Charles Gerhardt, en 1853,  sintetizó el medicamento que hoy llamamos aspirina a partir del ácido salicílico, un derivado de la salicina, la cual es el principio activo de la corteza de sauce. En ese momento, el logro alcanzado por  Gerhardt, sólo despertó un interés pasajero, y permaneció en el olvido hasta que en 1897, un investigador de nombre  Felix Hoffmann, químico de la compañía farmacéutica alemana Bayer, lo redescubrió por casualidad. Cuenta esa misma crónica, que Hoffmann, estaba animado en su investigación por la esperanza de encontrar un  fármaco que aliviara el dolor artrítico de su padre. No estaba errado, consiguió lo que anhelaba, y de allí, dos años después la compañía Bayer introdujo la aspirina en el mundo.