artedigital
Del pincel al mouse 
El arte digital se apodera de los museos
por Carly Berwick
de ArtNews
Creadas a partir de informaciones digitalizadas, noveles expresiones artísticas parecen redefinir las tendencias en esta materia en el nuevo siglo. Videos digitales, fotografías modificadas, esculturas boceteadas previamente por computadora... están entrando no sólo en las grandes instituciones legitimadoras del arte sino también en los catálogos de los coleccionistas, a pesar de la incertidumbre que signa su nacimiento y desarrollo
Fotografía digital de Inez Van Lamsweerde, que se exhibe en BitStreams
Genesis. Instalación de Eduardo Kac

El arte en Internet es un subconjunto del arte digital, generalmente definido como un arte creado a partir de códigos informáticos o información digitalizada. El arte digital -también conocido como arte de los nuevos medios, arte tecnológico y arte electrónico- comprende los videos digitales, el arte de sonido, las fotografías modificadas digitalmente, las esculturas esbozadas previamente por computadora y las obras que permiten la participación del público en línea. Pese a la incertidumbre que rodea lo que significa poseer, exhibir, crear o, sencillamente, contemplar obras, el arte asistido por computadora está ganando credibilidad entre los coleccionistas y las instituciones, que no sólo lo compran, sino que también encargan su realización.

Liquid villa. Digitalización animada de jeremy Blake
Esta amplia exposición reúne a cinco reconocidos artistas de Internet y a otros que trabajan con medios más tangibles, tales como la escultora Sarah Sze, cuyas redes de pastillas, mondadientes, bombillos y recipientes de comida rápida pueden aludir a la vinculación que hace Internet de ideas y objetos aparentemente incongruentes, y el pintor Chris Finley, cuyos esmaltes sobre madera se proponen reflejar las desmedidas y grandiosas narrativas de aventuras de los juegos de video. A medida que las tecnologías móviles e Internet comenzaron a penetrar en la vida diaria a mediados de los años 90, los artistas empezaron a apoderarse de esas herramientas, y las extrañas obras jocosamente conceptuales que fueron creadas contribuyeron al reconocimiento del arte digital como un género legítimo. Una de las obras iniciales que demuestran las posibilidades de colaboración del arte en Internet es King's Cross Phone-In (1994) de Heath Bunting.
Se trataba de un sitio web exclusivamente con textos que presentaba una lista de los números de los teléfonos públicos alrededor de la estación King's Cross y especificaba una hora para llamar. De este modo, creaba un "concierto" comunitario de llamadas telefónicas. La naturaleza interactiva del arte Internet -entre el artista, el público y el archivista- es su característica más distintiva y persuasiva, según afirman muchos de sus proponentes.
 
Mark Napier, programador y artista de la muestra 010101, creó un sitio web en 1995, poco después de que el primer visualizador, Mosaic, apareciera en 1993 para dar al ciberespacio una dimensión visual. Su sitio, Potatoland.org, recibe alrededor de 2.000 visitantes diferentes al día, más que cualquier centro artístico físico. Su arte, archivado en este sitio, desafía la forma convencional de visualizar la web al devolver las búsquedas con palabras clave en forma de código html desordenado. Para Napier, una de las ventajas de trabajar en línea es la facilidad que posee el público para tener acceso a su trabajo. "Deseo que parte de mi trabajo artístico esté disponible para todos. Cuando adopté el arte Internet sentí realmente que éste era el próximo gran movimiento en el arte, y que además tenía una dimensión mundial". Este fervor revolucionario es otra característica de muchos artistas de Internet, cuyo trabajo requiere una inversión mínima -computadora, software, tiempo- y no tiene una fuente definida de ingresos. A principios de los años 90, los artistas comenzaron a comunicarse a través de carteleras informativas y listas de correo electrónico, tales como The Thing, Nettime y Rhizome.org. "Muchos de los artistas que inicialmente adoptaron Internet como medio afirman que lo hicieron como una reacción contra el mercado del arte de los años 80, impulsado por la codicia y el dinero", comenta Jon Ippolito, curador asistente del museo Guggenheim y artista de Internet. "También tiene que ver con la economía de la gratuidad", comenta Ippolito al referirse a la ética prevaleciente en línea, según la cual la información, las ideas y los programas de computación deben ser gratuitos.
 
Otras manifestaciones de arte digital, en particular, fuera de línea, pueden parecer más bien géneros tradicionales de escultura, pintura, o película. Jeremy Blake, cuyo trabajo se está presentando en BitStreams y 010101, rehusa calificarse ya sea de pintor o de artista de nuevos medios. "A estas alturas, un artista es un artista". Liquid Villa (2000) es una "pintura" animada digitalmente, de siete minutos y medio de duración, que corre en un DVD y es presentada en una pantalla de plasma, de poco más de 1,25 metros, colgada en la pared.
 

Una música estática y susurrante acompaña las estrías de colores que cambian lentamente para transformarse en paneles que se abren a una villa representada de manera abstracta. Para Blake, la animación digital introdujo un elemento de tiempo emocionante y fílmico en su trabajo como pintor. Y, a diferencia del trabajo de los artistas de Internet, sus obras se venden lo suficiente como para proporcionarle un medio de vida.

Electrones almacenados

El hecho de que el arte digital sea, en su mayor parte, una serie de electrones almacenados como información intangible en discos y unidades de disco duro ha influido considerablemente en la forma como los curadores enfocan su presentación y preservación.

Hasta hace poco, para coleccionar una obra de Internet era necesario adquirir un CD-ROM o un DVD con los programas que hacían correr el sitio y los derechos legales para exponerla (pese al hecho de que seguiría siendo accesible en línea). Sin embargo, dado que las computadoras, el software y los métodos para archivar la información digital evolucionan rápidamente, los curadores enfrentan la posibilidad de que los CD-ROM y los DVD tengan el mismo destino que los cassettes de ocho pistas y los discos flexibles 5 cuartos. Aaron Betsky, curador en el área de arquitectura, diseño y proyectos digitales del Museo de Arte Moderno de San Francisco, y otros curadores, se han dado cuenta de que en vista de la actualización continua de los equipos y los programas, así como la variación de capacidades de una versión a otra, los museos tendrían que decidir qué aspectos de una obra serían más importantes de preservar. Ahora bien, señala Matthew Drutt, curador del Guggenheim y director de su Virtual Museum en línea, "los parámetros conceptuales de una obra son más importantes que sus manifestaciones físicas".

De la pared a la pantalla
Es posible que las galerías y los museos no sean el mejor lugar de exposición para el arte digital. La Bienal 2000 del Whitney fue un ejemplo de ello. En efecto, el arte Internet se proyectaba en una pared con una sola computadora en un cuarto oscuro, lo que daba poca oportunidad para la interacción. Desde el verano de 1998, el Walker Art Center ha albergado la Gallery 9 en línea, que abarca el archivo completo de äda'Web, uno de los primeros esfuerzos del curador Benjamin Weil (actualmente en el Museo de Arte Moderno de San Francisco) para presentar a artistas Internet en la web.
 
De manera similar, el Guggenheim está seguro de que su museo virtual, un espacio web diseñado por Asymptote Architecture, Nueva York, será un hogar adecuado para proyectos digitales, mientras el Whitney lanzó un sitio de arte Internet el pasado mes, artport.whitney.org. Esta idea del futuro -en la que las exposiciones de arte Internet se presentan en computadoras personales y no en las paredes de los museos- plantea un reto particular para los nuevos centros orientados al arte digital con raíces físicas. Pese a las incertidumbres con respecto a la forma y al lugar más apropiados para exponer, experimentar y preservar el arte digital, el apetito del público por este tipo de arte y su apreciación se están intensificando.
Desdibujar las fronteras
El Whitney Museum of American Art, que incorporó por primera vez el arte Internet en su bienal del pasado año, y el San Francisco Art Institute también han organizado grandes exposiciones de arte digital. Como parte del festival de ciberartes de Boston, el List Visual Arts Center del ITM organizó la muestra Race in digital space (hasta el 1° de julio), la cual reúne a más de 30 artistas que emplean películas, videos y la web en su trabajo. También el Tate Britain albergó la muestra Art now: art and money online. Al igual que la exposición 010101, la BitStreams del Whitney, ofreció una mirada general a la forma en que la tecnología digital está influyendo en el arte. 
 
Una exposición acompañante, Data dynamics, organizada por el curador adjunto del museo en el área de nuevos medios, Christiane Paul, busca un enfoque más estrecho de cinco artistas Internet cuyo trabajo traza visualmente flujos de información cambiante, como los movimientos de los visitantes en los museos. Lawrence Rinder, curador de arte contemporáneo del Whitney, señala que su interés en montar una muestra de obras digitales se deriva del reciente y obvio impacto de la tecnología digital en artistas como Paul Pfeiffer, quien empalma videos digitalmente para lograr sus repetitivas y mágicas obras, así como Marina Rosenfeld y Elliott Sharp, quienes trabajan con sonido. 
 
Además, "las tecnologías digitales han transformado la manera como clasificamos el arte mediático en sí, desdibujando las fronteras entre video, Internet y escultura", comenta Rinder.
10 de junio de 2001
Caracas.
Versión: Lidia Da Silva

 

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