\n';
document.write(barra);
}
}
changePage();
arodriguez
- Hace unas semanas estaba en
C.C.C.T. y
entré a la Librería de Nacho a comprar unas cosas que mi hija necesitaba para
el colegio. El vendedor me indica que debía ir al piso superior a escoger la
mercancía deseada, y al llegar me recibe un jovencito de unos 18 o 20 años con
una esvástica tatuada en su mano izquierda. Al ver esto sentí pánico y le
pregunté al joven qué era eso, y si sabía lo que ese símbolo representaba.
Su contundente respuesta me dejó más sorprendido aún "sé perfectamente
lo que significa", a lo que respondí "y sabiendo que miles de
personas murieron en esa persecución, ¿estás de acuerdo con eso?" , sólo
recibí una mirada cabizbaja acompaña de un gran silencio.
-
- Al ver su actitud le
respondo, "entonces no me interesa comprar nada en este negocio, porque mis
suegros perdieron a sus seres queridos en una absurda e irracional persecución
que aún hoy los atormenta, y tú no sabes ni la centésima parte del
sufrimiento del pueblo judío". Luego le arrojé las cartulinas en el
mostrador y bajé a hablar con el encargado, a quien expliqué lo sucedido, pero
que tampoco mostró gran interés en el tema.
-
- Reflexionando, camino a casa,
entendí que es prioritario y necesario
explicar a los jóvenes venezolanos, adultos del mañana, la historia reciente
para evitar que convocatorias como la del Encuentro Latinoamericano de Nazis en
Chile tengan éxito. Yo, como católico, soy total y absolutamente solidario con
la tragedia del pueblo judío, y no dudo ni por un instante en levantar mi voz
de enérgica protesta frente a los antisemitas.
-
- Antonio
Rodríguez
- Abogado,
Gerente Cultural
-
-