- Allí estaba el árbol del mundo,
más ancho y más alto que ningún otro árbol.
- Era como un gran cerro en medio de la selva y los nudos de
su corteza parecían rocosas quebradas incrustadas en el tronco.
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- Tan frondoso
estaba, que la luz del sol se había detenido sobre la altísima copa, y entre la penumbra
de sus ramas, las avispas, los periquitos, los papagayos y otras muchísimas aves se
disputaban el manjar de aquellas frutas, siempre fragantes y nunca acabadas.
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