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Katharine Graham
1917-2001
Su legado
 
 
Por Angélica Mora

La conocí hace algunos años en una recepción en la Casa Blanca. Ella una de las tantas invitadas, yo una periodista cubriendo un evento más bien social para UPIRADIO.

Al verla pasar con gracia entre los presentes, en el Jardín de Rosas de la mansión presidencial, pensé que estaba delante de una de las mujeres más famosa de Washington y recordé que algunos colegas habían comentado que era una mujer intensamente curiosa, que sabía que el chisme bien reportado va a las primeras paginas de los periódicos y tiene un lugar de honor en la radio y la televisión. "Ah, pero tiene que ser verdadero, subrayaba, si se puede con una pizca de humor y no cáustico o destructor".
Sin embargo, Katharine al mismo tiempo pensaba que había una gran cantidad de elementos noticiosos en Washington, que posiblemente no irían en la primera página, pero que merecían la investigación de un periodista.
Katharine Graham fue la única mujer que perteneció a la Junta Directiva de a Asociación de Prensa. 
En esta gráfica la  vemos en una reunión en el año 1975.
 
Katharine Graham, a pesar de sus orígenes aristocráticos y el poder que tenía al dirigir el diario mas poderoso del país --todos sabemos la influencia que tuvo la investigación y publicación del caso Watergate en la caída en desgracia y renuncia de Richard Nixon-- era una mujer que odiaba la publicidad, pero la aceptaba como parte del compromiso. 
 
Ese compromiso era observar a su alrededor y pedir que se investigara una historia... hasta las últimas consecuencias. Sin embargo, lo mejor era que dirigía a sus reporteros hacia la fuente de la noticia, los estimulaba a no desfallecer en las múltiples ocasiones que las pistas se intrincaban sin dar frutos, pero nunca intervenía."Sus muchachos y muchachas" de la prensa tenían toda la libertad necesaria para reportear. Como jefa les dio el arma más poderosa, la independencia que sus trabajos requerían.
Dirigió el Washington Post, desde una cuasi bancarrota a integrar un conglomerado periodístico con el NewsWeek y otros órganos de prensa hasta hacer que el imperio formara parte de Fortune 500.
Fue una pionera, como la primera mujer editora de un poderoso periódico. Lo hizo con coraje, influencia, gracia y humildad.

 


Katharine Graham, en el mes de abril de 1998 celebra haber ganado el Premio  Pulitzer 
por su libro biográfico "Historia Personal.
Su inseguridad y timidez eran su mayores problemas. Y las superó con creces. En su autobiografía "Historia Personal", desnudo su alma, sin tener en cuenta los comentarios que produciría el narrar que su padre, Eugene Meyer,  fue  un hombre con lenguaje gracioso para los demás pero un personaje distante con su familia.

En otros capítulos de su autobiografía, que ganó el premio Pulitzer en 1998, contó la terrible humillación de descubrir que su esposo Philip Graham ,a quien su padre había dejado la dirección de El Washington Post, la engañaba.
Sin embargo lo perdonó y lo cuidó cuando éste cayó victima de la depresión. A pesar de todos los esfuerzos Philip se suicidó y Katharine debió hacerse cargo de El Washington Post.
Con enorme humildad se puso al frente de la tarea: "Nadie nace editor --comento en su biografía--. Uno hereda algo y hace lo que se puede".
Pero lo que hizo fue más allá de transformar un periódico, abrió ésta y otras publicaciones a las mujeres y las hizo sentirse una colega más con ellas. Como yo la sentí ese lejano día entre medio de las rosas. Ese es su legado.
Izquierda.- Katharine Graham una madre muy joven con sus primeros dos hijos: Lally, y en brazos Donald. 

Derecha.- Katharine Graham en 1964 activista en la Campaña  Goldwater 
Katharine Graham con el Presidente Lyndon Johnson en sus oficinas del Washington Post 
Izquierda.- Katharine Graham con Benjamín C. Bradlee, Editor  Ejecutivo, Eugenio Patterson, y el Jefe Editorial  Howard Simons. Esta fotografía es de 1970. 
Derecha.- Katharine Graham y Ben Bradlee saliendo sonrientes de la Corte Suprema, después de interpelación pedida por el  Pentágono  en 1971.
Izquierda: Katharine Graham con los reporteros Carl Bernstein y Bob Woodward en 1972 durante la gran crisis del Affaire Watergate. 
Derecha.- Años después de Watergate, Katharine Graham comparte muy risueña con el Presidente Richard Nixon,
Donald E. Graham (izquierda) Katharine Graham y Richard D. Simmons anuncian los cambios ejecutivos que tendrá el periódico. Esto fue en marzo de 1991.
Katharine Graham comparte alegremente  con la  Princesa Diana de Inglaterra (izquierda) y la Primera Dama de USA, Hillary Rodham Clinton (el centro) en un desayuno efectuado en la Casa Blanca en septiembre de  1996,  evento celebrado para reconocer el inmenso trabajo de  Nina Hyde editora de modas del Washington Post, que  murió de cáncer del seno y por quien lleva su nombre el Nina Hyde Center, instituto que se ocupa de la investigación científica.
Por Angélica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
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