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(Tomado de The Miami Herald)
Diez años después de Andrew
por Martín Merzer
 
Diez años es mucho tiempo, lo bastante como para olvidar lo que aparentemente era inolvidable.
Para muchos, las una vez indelebles imágenes de los estragos del huracán Andrew se han desvanecido. Ahora, al tiempo que otra temporada de huracanes comienza el sábado, los pronosticadores del sur de la Florida y los expertos en manejo de emergencias temen a la complacencia tanto como le temen a otro monstruoso ciclón.
 
''Nunca se debe pensar que se ha dicho demasiado'', dijo Chuck Lanza, director de manejo de emergencias de Miami-Dade. ``Hay que estar preparado para lo peor y escuchar nuestros consejos. Demasiada gente está diciendo, "Oh, nosotros sobrevivimos al Andrew. No fue nada del otro mundo''.
 
"Están equivocados. Han olvidado. Fue algo enorme, y no puede ocurrir otra vez''.
Ha pasado una década desde que Andrew arrasó el sur de Miami-Dade y reconformó los centros poblacionales de los condados Miami-Dade y Broward.
 
Durante estos años, varios lluviosos sistemas tropicales pasaron por el sur de la Florida y el huracán Georges golpeó los cayos de la Florida, pero Broward y Miami-Dade no sufrieron directamente ningún huracán de fuerza mayor.
Es probable que nuestra suerte se nos acabe muy pronto.
 
Meteorológicamente, los pronosticadores dicen que las condiciones este año pudieran impulsar las tormentas hacia la costa en vez de hacia el mar. Estadísticamente, la región está ya sobrepasada.
 
Los récords que se remontan a 1851 muestran que, como promedio, un huracán toca en el sur de la Florida una vez cada cinco años. Un huracán de fuerza mayor -un ciclón de categoría tres cuatro o cinco con vientos más allá de los 110 mph- golpea una vez cada 10 años.
 
Cuando Andrew llegó hace 10 años, fue catalogado como un ciclón de categoría cuatro, si bien nuevas investigaciones sugieren ahora que efectivamente fue un ciclón superfuerte de categoría cinco, algo muy raro, y es probable que vuelva a ser oficialmente catalogado como tal.
 
El problema es que muchos nuevos residentes del sur de la Florida nunca han experimentado nada igual, y que muchos residentes de mucho tiempo -aquellos que estaban aquí en 1992 pero que no fueron directamente impactados por Andrew -sencillamente han olvidado lo que en un momento supieron muy bien.
 
Estudios recientes muestran una constante declinación en la voluntad del público de seguir el consejo de los expertos y ajustarse a las órdenes de evacuación. Tony Carper, director de la División de Manejo de Emergencias del condado Broward, dijo que una encuesta encontró que el 30 por ciento de los encuestados no abandonarían sus hogares incluso aunque se aproximase un ciclón peligroso y vivieran en una zona de evacuación. ''Esto realmente nos está atemorizando'', dijo Carper.
 
El y Lanza sospechan que muchos sudfloridanos no recuerdan adecuadamente la experiencia de Andrew y no se dan cuenta del verdadero peligro que representa cualquier ciclón, especialmente uno tan intenso como el Andrew.
Los poderosos vientos sostenidos y los tornados ocasionales que rodean el centro de una tormenta semejante son capaces de derrumbar casas bien construidas y otras estructuras, y por consiguiente causar la muerte de las personas.
Andrew destruyó 25,524 casas y dañó otras 101,241, y fue directamente responsable de la muerte de 15 personas en el sur de la Florida.
 
Pero, a pesar de haber sido tan poderoso como fue, el ciclón fue relativamente compacto y su ojo pasó a través de una zona relativamente limitada en el sur de Miami-Dade. ''Muchas personas que estaban viviendo en Broward hace 10 años dicen , `Bueno, pasamos el Andrew y no fue tan mal''', dijo Carper. `'Pero realmente no sufrieron el Andrew. Estaban en la zona periférica. Cualquiera que lo haya sufrido directamente tiene una experiencia muy diferente''.
 
Una persona con la experiencia verdadera y genuina del Andrew es Jim Lushine, el experto del Servicio Nacional del Tiempo en el sur de la Florida. El y su familia vivían en Perrine 10 años atrás, y su casa resultó destruida.
Como miles de otras personas, Lushine se mudó al suroeste de Broward, pero él sabe muy bien que ningún rincón del sur de la Florida es inmune al azote de un huracán.
''Mucho ha cambiado en 10 años'', dijo Lushine. ``Muchas personas que vivían en el sur de Kendall Drive se mudaron a Broward o a otros sitios, pero también en esos lugares pueden sufrir los embates de un huracán. Y, en el sur de Miami-Dade, muchos nuevos residentes no están conscientes de lo que significa una tormenta como Andrew''.
En el Centro Nacional de Huracanes en el recinto de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en el oeste de Miami-Dade, los pronosticadores saben de este asunto de la complacencia, es decir, el no darle la debida importancia al asunto.
 
'Yo ciertamente esperaría que las imágenes del huracán Andrew estuvieran tan frescas en la mente de la gente que las personas no podrían permanecer ajenas a ello'', dijo James Franklin, uno de los principales pronosticadores de huracanes. ``Las escenas de destrucción fueron tan memorables que yo no he podido olvidarlas''.
El y otras personas consideran que una razón para esa indolencia es la amplia disponibilidad de datos de los huracanes en tiempo real.
 
Fácilmente accesible en la internet, a través del website del centro de huracanes, en el www.nhc.noaa.gov y en otros sitios, estos datos le dan a los amateurs un falso sentido de conocimiento y seguridad.
 
Buscar los datos es una cosa, dicen los expertos, pero saber cómo interpretarlos y aplicarlos es algo completamente diferente -y si usted comete un error, puede morir.
 
Aquí se aplica perfectamente aquella fórmula de No pruebe a hacer esto en casa. Es sólo para profesionales.
''El acceso a la información es bueno'', dijo Franklin, ``pero hay en ello peligros latentes''.
 
Otros pronosticadores y expertos en manejo de emergencias están de acuerdo en esto. Cuando amenaza un ciclón, dicen ellos, escuchen a los expertos. Los pronosticadores les dirán cuándo y cuán fuerte puede azotar una tormenta; los expertos en manejo de emergencias le dirán cómo sobrevivir. El punto central: Con la tecnología y la experiencia que tienen ahora disponible los expertos en huracanes -y con el consejo de los expertos tan rápidamente puesto a la disposición del público como ahora- virtualmente todos pueden evitar los daños, si son inteligentes y rechazan la complacencia y responden apropiadamente.
 
Mujeres del Tercer Milenio, agradece a 
 
La Tragedia interminable
 
 
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