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Ellas como parte del Poder
Ana Palacio
 
Una experta negociadora

Tanto al Gobierno como a la ferrea oposición, esta mujer que se estrena como a la nueva canciller 
de España convence por su carácter y modos negociadores.
 
Una mujer menuda, valiente, bregadora. Una mujer que le plantó batalla al cáncer y le ganó. Ana Palacio es una experta negociadora, condición que ha dejado de manifiesto en el último conflicto entre España y el Reino de Marruecos, por el islote de Perejil. Conflicto que estalló no más tomar posesión de su cargo.
 
Una aristócrata española, hija del vizcaíno marqués de Matonte, Luis María de Palacio y de Palacio, Ana, aconsejada por su visión practica y moderna decidió eliminar de su apellido el “de” y aparecer menos rimbombante con Palacio a secas...
 
Esta mujer contrajo matrimonio muy joven, y a los 22 años ya estaba divorciada. No volvió a casarse  ni tiene hijos. Mujer que los que la tratan opinan que para ella no hay separación posible entre la vida y el trabajo. Otros sólo opinan que para Ana su vida es su trabajo.
 
Sus tácticas y su experiencia: Saber tratar con adversarios de cuidado. Tener una sólida formación académica, Estar respaldada por su impecable actividad en el campo de la política además de haber dirigido uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de Madrid.
Ana Palacio, quien sin disimulo alguno asegura que "el mundo estaría mejor" sin Husein pero recuerda que la Unión Europea apuesta por la vía diplomática
 
Ella realiza estas declaraciones en la rueda de prensa al término del desayuno de trabajo que mantuvo con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en la sede del Departamento de Estado en Washington, en el que el responsable estadounidense agradeció a España "el fuerte apoyo en la campaña contra el terrorismo", y trataron además de Oriente Próximo, el Tribunal Penal Internacional (TPI), las relaciones entre España y Marruecos, y la situación en Iberoamérica.
El pasado 10 de julio, Ana Palacio fue nombrada ministra de Asuntos Exteriores de España, generando en los medios de comunicación un interés inmenso que la mantiene en primera plana. De ella se refieren como la primera mujer que desempeña labores de canciller en este país y que asume su cartera con un asombroso consenso político.
 
La nueva Canciller del Reino de España, figura clave del Gobierno que preside José María Aznar posee mucho antes de este importante nombramiento, un carisma y una imagen atractiva para la prensa, quizá producto de ese valor y esa clase con la que enfrentó  la delicada situación personal mientras era uno de los miembros más distinguidos del Parlamento Europeo. En pleno ejercicio del cargo, en diciembre del año 2000 le diagnosticaron cáncer. Los meses siguientes Ana Palacio mostró una imagen nada común, retadora y dramática si se quiere: Una Diputada al Parlamento Europeo calva...
 
Ana Palacio se negó a usar peluca o tapar con adornos o complementos los duros efectos secundarios del tratamiento de quimioterapia. Ana la afecta a la ropa deportiva, a los pantalones blue jeans y los zapatos de goma, logró impactar con ese  su aspecto personal fresco, en contraposición al ambiente adusto que impera de la sede parlamentaria en Bruselas.
 
 
Cuando Ana Palacio logró concluir con éxito el tratamiento curativo, José María Aznar, su guía político, y el hombre que en 1994 la convenció para que optara a un cargo en la Eurocámara, la nombró representante de España en la Convención sobre el Futuro de la Unión Europea, que negocia la ampliación hacia la Europa del Este y Turquía.
 
Ana, apasionada del Derecho, es vicepresidenta del Consejo de Colegios de Abogados Europeos y presidenta del Consejo Ejecutivo de la Academia de Derecho Europeo. Posee una merecida fama como  excelente jurista, prestigio que va más allá de España y llega  a las fronteras comunitarias y a Estados Unidos. En este país fue designada  por The Wall Street Journal como “la abogada de Europa”.
Su estreno como Canciller, lo escenificó con el conflicto con Marruecos. Apenas con 24 horas en su nuevo cargo estalla el conflicto por el islote de Perejil o islote de Leila, como le llaman los marroquíes. Esta tensión llevo a pensar en la posibilidad de un enfrentamiento armado entre los dos países por un insignificante montón de tierra, donde únicamente viven unas cuantas cabras.
 
No hay duda que lo que podría llamarse su “Debut” como jefa de la diplomacia española tuvo acuciantes exigencias, Ana viaja a Rabat para reunirse con la parte marroquí, y el gobierno alauita, en esa repetitiva costumbre de pretender humillar al contrincante es recibida en el aeropuerto por un grupo de funcionarios de bajo rango, esto claro trajo como consecuencia la ausencia de  “apretones de mano” con su colega Mohamed Benaissa. Sin embargo, esta mujer ducha en manejar situaciones difíciles y tensas no dio importancia a la frialdad con que fue tratada en Marruecos, firmó la nota conjunta que ponía fin a la disputa sobre Perejil-Leila y regresó a Madrid con tiempo para celebrar su cumpleaños número 54.

Ana Palacios, está en su mejor momento profesional. Por todas partes levanta admiración y buenos comentarios. En España, esta mujer menuda de aspecto y un roble en su espíritu y carácter ha logrado que hasta los socialistas le reconozcan meritos.
Ana Palacio comienza su gestión, apenas tiene un mes en el cargo. Nadie puede adelantarse a pronosticar qué le aguarda...  Hay temas en agenda de un carácter muy delicado.  Ana deberá avocarse a la normalización de las relaciones con Marruecos (ambos países han retirado a sus embajadores). Un espinoso camino tendrá que transitar al manejar la negociación con el Reino Unido sobre la soberanía de Gibraltar. Y quizá el más sensible, el que puede generarle epítetos terribles si no lo hace con mano izquierda: El  tema de la inmigración ilegal, sobre todo la que masivamente pretende entrar a España desde América Latina y África.
 
E.Bruzual para "Mujeres del Tercer Milenio"
15 de agosto de 2002
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