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Relaciones que navegan
 del Amor al Odio
 
Sylvia Benzaquén
Desde Nueva York
E-mail: sylviab1279@cs.com 

¿Siente Ud. que a veces odia a su pareja? 
¿Cree que no puede vivir sin él porque le ama con locura?  
¿Podría asegurar que él la ama de veras? 
¿Puede explicar su repetida agresividad y malos tratos?
 

Hay parejas que conviven entre el amor y el odio. 
¿Es la suya una de ellas?
Para muchas personas resulta natural vivir combinando situaciones envueltas en el romanticismo con otras lo suficientemente agresivas como para rozar con el odio.  La pregunta es si se puede querer y odiar a la misma persona con similar intensidad?
 
Posiblemente no. Racionalmente no se puede odiar a la persona que amamos verdaderamente. Podemos, sí, rechazar actitudes que nos degradan y quisiéramos ver corregidas, ¿pero de ahí al odio? Sin embargo, hay quienes sostienen que experimentan ambas sensaciones y que son capaces de querer y odiar al mismo objeto de amor. Pues bien, estos seres o aman u odian porque la combinación, si nos llevamos por la lógica, no puede existir.
 
El amor no pasa por el odio, sí puede colocar al enamorado en una hora crucial de celos, durante la cual podría hasta llegar a cometer un crimen y segar la vida del ser amado. Es evidente en este caso extremo de crímenes pasionales, que el ejecutor está poseído por un momento de locura. Podríamos preguntarnos sin cesar ¿cómo se puede asesinar al ser amado? Y no encontrar una respuesta sensata; solo sabemos que los trastornos mentales son perturbaciones que no conocen límite. 
 
Si Ud. considera que  su relación se  debate entre el amor y el odio, definitivamente algo anda mal. El amor provee de apoyo y protección, mientras que las manifestaciones de  odio generan todo lo contrario hundiendo al agredido en total desolación. 
 
Hay mujeres que viven siendo agredidas física y emocionalmente por sus parejas; a veces, por temor a las consecuencias, permanecen atadas a una relación donde el abuso y el acoso sexual son los principales protagonistas en la convivencia.
Romper la barrera del miedo les resulta un esfuerzo que no están dispuestas a realizar. Estas víctimas se resignan a su situación al punto de esconder cicatrices físicas con vestimenta y maquillaje. Rechazan todo tipo de ayuda y viven permanentemente aterrorizadas.
 
Lo que a estas mujeres les resulta difícil comprender es que no hay razón en el mundo para permanecer encadenada a una relación tan enferma. Hay muchas instituciones a las cuales se puede acudir en busca de ayuda y protección. No hacerlo tiene un riesgo mucho mayor. Ante todo la mujer debe preservar su vida y salud mental.  Cuando la situación llega a extremos insalvables hasta la vida de los hijos corre peligro. Cuántas veces no hemos conocido de casos donde hombres violentos matan a la mujer y a los hijos al mismo tiempo.
 
El amor y el odio, no pueden coexistir. El paso por la tierra es demasiado breve como para desperdiciarlo de esta manera. 

Siempre hay alternativas y caminos, que aunque difíciles, valen la pena intentar. El derecho a la paz y a la alegría es algo innegable y por lo que vale la pena luchar.
Si vive Ud. una situación peligrosa, no se quede paralizada y anímese a solicitar ayuda. Se sorprenderá de constatar cuántas manos le extenderán su apoyo. 

 

 
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