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América Latina,
tierra de fracasos
 
por Eleonora Bruzual
Ycómo no catalogar así este continente nuestro. Argentina nos obliga, con toda propiedad, a llorar por ella; pero llorar por Argentina es llorar también por nosotros todos, habitantes de una tierra donde el fracaso se hace lugar común. Castro, cual caimán en boca de caño, trata de convencer a los ingenuos sobre las bondades de su tiranía. Vocifera loas a la degradación del pueblo cubano, mientras manipula la verdad del drama argentino. Un pueblo culto comenzó la protesta, y de inmediato, los agentes de la subversión castrista-chavista movilizaron sus brigadas terroristas para fomentar el pillaje y la violencia, clima donde su cepa virulenta logra cultivos provechosos. Un año nuevo sin motivos para estar serena, iniciado bajo el clamor de la violencia, y con tiranos protagonizando nuevamente los actos de una tragedia cuyo final nadie puede predecir.
 
Diciembre lo pasé en la zona de mi país limítrofe con Colombia. Me moví a través de los estados andinos venezolanos; entidades donde fue más descarado el fraude del ex golpista disfrazado hoy de presidente ``democrático'', ropaje con el cual esconde su verdadera esencia y sus reales intenciones. De esa estadía, coseché una angustia que me obliga a escribir una denuncia que formulo con toda la responsabilidad que mi condición de periodista me impone. Con esa idea llegué a Caracas, y aquí, el 1 de enero, escuchando al tiranillo criollo, entendí que era inaplazable decir y denunciar lo que me contaron, lo que pude palpar personalmente, y lo que muchos callan, unos por complicidad y otros por miedo. Chávez formalizó ese primer día del año la entrada en vigencia de la nueva ley de hidrocarburos, una más del rosario de leyes que le mandó su ídolo Fidel, redactaditas desde el mar de la felicidad, y con el instructivo que tantos beneficios le ha dado. Chávez se traslado al Táchira, uno de los estados donde el fraude fue evidente, hasta lograr colocar a uno del grupete de golpistas, que garantice ``zona franca'' a la narcoguerrilla colombiana y a todo elemento de la subversión internacional, llámese Foro de Sao Paulo, Sin tierra, ETA, Hizbolá o guerrilla bolivariana, versión venezolana de los movimientos subversivos del país vecino. Este descarado trasgresor, este matón de barrio con ínfulas de estadista, gritó en su discurso barato: ``Este año será positivo, preveo que en él se consolidará la revolución bolivariana. ¡Que viva Fidel, la revolución cubana, que viva la revolución bolivariana!''.
Chávez fortalece lo que sin duda será una especie de reordenamiento geográfico, imperio de Tirofijo y de los chavistas que, a la caída del tropero, busquen refugio en una zona dominada por la violencia, el crimen y la extorsión. No son cuentos de camino, amigos, ni tampoco historias fantásticas. Escuché narraciones pavorosas en esas tierras de frontera. Conversé con plagiados, liberados después de pagar millones de dólares a la narcoguerrilla. Hablé con familiares de secuestrados que mantienen conversaciones con bandoleros que aparentemente cuentan con la protección de militares venezolanos. Y cómo no decirlo si un ganadero nuestro fue secuestrado en el estado Mérida y circuló siete horas por territorio venezolano en poder de guerrilleros colombianos, en la parte trasera de una camioneta, tapado por una lona, y no fueron requisados en ninguna alcabala ni puesto de control. Entonces, ¿tengo derecho a pensar mal?
 
Otro liberado me cuenta de su permanencia de cuatro meses en manos de la guerrilla, y me refiere que sus captores fueron entrenados en Bolivia y Ecuador, donde funcionan verdaderas escuelas de subversión, muy similares quizá a las madrasas donde se formaron los siniestros talibanes y los corderitos de la red Al Qaeda de Bin Laden. Me hablan de un tráfico nocturno de aviones, que despegan y aterrizan desde el aeropuerto de Santo Domingo, donde no hay balizaje, y ninguna autoridad policial o militar de la zona investiga.
 
Todo me hace reflexionar sobre un asunto que desearía no plantearme: después de los hechos que sacudieron a Estados Unidos el 11 de septiembre pasado, la movilización de capitales producto del delito, el terrorismo y las acciones subversivas se hace cada vez más difícil. Sabemos que ahora, hasta las cuentas cifradas son factibles de una investigación; de allí que la narcoguerrilla, el Foro de Sao Paulo, los movimientos subversivos dependientes de Fidel Castro y otros transgresores requieren de una caja chica, de una posibilidad de dinero contante y rápido. Esto lo puede suministrar Venezuela con sus ganaderos, sus hombres de negocios, sus empresarios. Esto lo garantiza la complicidad de un grupete gobernante enseñoreados de los estados de frontera donde, si nos descuidamos, pronto habrá una reordenación territorial que les permita el reino del terror, la Afganistán de América Latina.
 
ebruzual@cantv.net
enero, 11, 2002
© El Nuevo Herald
* Eleonora Bruzual, es Editora de este Web Magazine
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