- Caracas, domingo 14 de
octubre, 2001
-
- por Carolina Jaimes
Branger
Venezuela ha perdido a un
hombre valiente. Venezuela ha perdido a un hombre honesto. Pero por encima de
todo, Venezuela ha perdido a un hombre bueno.
- Me siento honrada de haber
conocido a Alvaro Miranda. Me siento honrada de haber entrado de su mano a
la opinión pública venezolana.
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- Me siento honrada de haber
contado con su cariño y su amistad.
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- Hasta el último momento,
su recia personalidad, su valor y su integridad a toda prueba se mantuvieron
intactas. Dos días antes de que el médico le mandara reposo absoluto, lo
llamé a las nueve de la noche, y estaba en El Universal, ¿dónde más?
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- "¿Qué
estás haciendo en El Universal a esta hora?", le pregunté. "Trabajando",
me contestó. "¿Y el médico no te dijo que tenías que tomarte las
cosas con más calma?", le recordé. "Sí, pero si no trabajo me
muero". Y cuando dejó de trabajar porque humanamente su cuerpo no daba
más, se murió. Quisiera poder borrar estas últimas palabras. "Se
murió Alvaro Miranda".
-
- Porque los hombres buenos
no deberían morirse. Deberían ser eternos, estar siempre allí como
maestros, como guías, como luces.
-
- Yo sé que su ejemplo
permanecerá en la mente y en el corazón de quienes lo conocimos. Pero hará
falta su presencia física, su calidez, su sonrisa. Y hará mucha falta su
valentía.
-
- Aprendí mucho de él.
Conversábamos con frecuencia. Intercambiábamos opiniones y confidencias,
angustias y esperanzas, sueños y decepciones. Me daba consejos. En un par
de oportunidades hasta me regañó. Yo también lo regañaba cuando, sabiéndolo
enfermo, me enteraba de que abusaba de su salud. Le decía que él era mi
auténtico "ángel de la guarda". Y él lo asumió así. Muchas
veces, cuando me dejaba un mensaje en el teléfono celular, me decía "es
tu ángel de la guarda, llámame". Alvaro Miranda no sólo fue un ángel
para mí. Sé que lo fue para muchos.
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- Y además de ángel, también
fue padre. Se hizo cargo de jóvenes de su familia, a quienes les dio amor y
educación, los dos legados más importantes que se le pueden dejar a
quienes se ama profundamente.
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- Su amor profundo fue su
mujer. Y su vida fue el periodismo. Comenzó muy joven en La Esfera. De allí
pronto pasó a El Universal, al que le dedicó las décadas más productivas
de su talento, energía, y por encima de todo, su lealtad.
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- De ser especialista en
Deportes, llegó a jefe de Información del periódico, querido, respetado y
admirado por todos. El Universal ha perdido a uno de sus bastiones.
- Andrés Eloy Blanco decía
que a Venezuela los hijos viles se le eternizan adentro, y los ilustres se
le mueren fuera.
-
- Alvaro Miranda es una de
las excepciones a esta triste realidad. Porque se murió en Venezuela,
pensando en Venezuela, amando a Venezuela. Hoy, no sólo El Universal está de
pésame. El país entero también lo está. Se fue Alvaro Miranda. Venezuela
ha perdido a un hombre bueno.
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- e-mail: tunas@telcel.net.ve
- Era una
despedida...

- por Eleonora
Bruzual
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