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- L O S
A L G O L O G O S
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- La
algología (algos: dolor, gía: tratado) es una nueva especialidad, que se
inicia como subespecialidad dentro de la anestesiología cuando en la
postguerra de la II Guerra Mundial, entre 1946 y 1948, el doctor John Bonica,
anestesiólogo de ascendencia italiana, radicado en USA, comenzó a tratar a
los pacientes con dolor luego de las cirugías traumáticas efectuadas en el
período de la guerra con alto índice de amputaciones traumáticas, cirugías
cruentas realizadas no en la mejores condiciones, sino realizadas como la
verdadera “cirugía de guerra” en los pacientes que permanecían en el
postoperatorio con dolores agudos y aquellos que padecían de dolores crónicos,
incluyendo los dolores de miembros fantasmas, dolores posteriores a cirugías
mutilantes. Así comenzaba el tratamiento del dolor como prioridad.
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- Fue,
realmente, John Bonica, el creador de esta nueva especialidad dentro de la
Medicina contemporánea, quien luego fundó la primera clínica
multidisciplinaria del tratamiento del dolor, en Seattle, USA, e
institucionalizada como tal, pero permaneció un tiempo en manos de los
anestesiólogos hasta que surgió la apertura hacia otras especialidades
como, neurocirugía, neurólogía, traumatólogía, medicina interna,
psiquiatrpia, psicología, medicina física, en general, a todos los
especialistas que trataban a pacientes con dolores crónicos y que no se
curaban con tratamientos convencionales, o clásicos.
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- En
Venezuela, la primera clínica del dolor se fundó en el Hospital Militar
“Dr. Carlos Arvelo”, en Caracas, dirigida
por el doctor Aguilera en 1976, quien recibió la formación en Pittsburg,
USA. Era una clínica multidisciplinaria y allí, básicamente se han
formado todos los médicos anestesiólogos especialistas en tratamiento del dolor en nuestro país. Posteriormente, se creó otro núcleo
de formación para médicos anestesiólogos en el hospital “Miguel Pérez
Carreño” donde se forman especialistas en el tratamiento del dolor. Es
vital que la población sepa que en Venezuela los únicos especialistas en
tratamiento del dolor son los anestesiólogos porque se han creado muchas
“clínicas del dolor” y prácticas
de medicinas alternativas en manos de personas que ni siquiera son médicos,
lo cual significa un riesgo para la vida de quienes se acercan a esos
lugares por desconocimiento, o desinformación.
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- Se
debe conocer, educar e informar al público que existe la especialidad de
manera científica y con reconocimiento universitario, la cual se aleja de
todos los charlatanes, no médicos, que se anuncian como clínica del dolor,
sin haber realizado los estudios de especialización dentro de lo que es el
tratamiento del dolor como tal, constituyendo un riesgo para la salud de la
población.
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- En
la década de los 70´ el doctor John Bonica creó la organización mundial
llamada IASP (Asociación Internacional para Estudio del Dolor) que agrupa a
los especialistas a nivel mundial, dedicados al tratamiento del dolor y cada
país creó un Capítulo de esa Asociación. En Venezuela contamos con la
Asociación Venezolana para estudio del Dolor (AVED) fundada en 1.994, con
lo que se demuestra lo joven de la especialidad.
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- -¿Qué
hace un médico especialista en el tratamiento del dolor?
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En primer lugar, creemos y practicamos una antigua enseñanza, bajo el
precepto griego de: “Priminum non nocere” (lo primero es no hacer daño),
en segundo lugar somos los médicos quienes creemos en el dolor de nuestros
pacientes y aprendemos a manejar técnicas y a emplear medicamentos de uso
no convencional para tratar adecuadamente el dolor y, en tercer lugar
aprendemos a conformar equipos multidisciplinarios con la finalidad de
entender el fenómeno capaz de producir dolor y brindar el mejor tratamiento
para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.
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- Los
médicos que tratamos el dolor aprendemos a oír muy bien al paciente y
muchas veces tenemos que rescatar la relación médico – paciente, la cual
se ha perdido debido a la falta de credibilidad en el síntoma dolor por
parte del médico, lo cual lleva al paciente a rotar por diferentes médicos
y vivir varios fracasos terapéuticos. Por esas razones en una primera
consulta no creen que están frente a una persona que está allí para oír
y creer su síntoma de dolor, por lo tanto muchas veces podemos ver el
desconcierto del paciente ante una persona realmente preocupada “por su
dolor” y cuando le decimos: “hábleme de su dolor”, o si le
preguntamos: “dígame a qué hora del día le molesta más?” , ó
“cuales son las sensaciones asociadas a su dolor, tiene sensaciones de
hormigueo, o adormecimiento, o corrientazos” los pacientes se quedan
impresionados porque alguien se ocupa, realmente, de su dolor.
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- Además
del buen interrogatorio debemos ser muy buenos observadores para detallar
la manera de caminar, o de sentarse, o levantarse de la silla, etc.
que son datos de apoyo para elaborar un perfil claro del tipo de
dolor y la manera de influir en la capacidad física y funcional para
realizar movimientos y de esta manera ir determinando la influencia del
dolor en la calidad de vida de los pacientes. Debemos reconocer y
localizar la zona de dolor, además de su repercusión en otros órganos y
sistemas con un minucioso examen físico. Existiendo una semiología muy
precisa del dolor, la unión de todos esos detalles podremos definir el
tipo de dolor del paciente.
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- Informa
Blanca García Bocaranda
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SE JUSTIFICA SUFRIR
POR DOLOR"