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La revolución bolivariana, entre el ser y el no ser
por  Asdrúbal Aguiar

El anuncio de Chávez en cuanto a que el MBR-200 regresará al activismo político y, la posterior afirmación de William Lara, Presidente de la Asamblea, de que “los traidores” no tendrán cabida en el festinado refrito,  sugiere, a pesar de las explicaciones en contrario, una eminente radicalización del proceso revolucionario “bolivariano”: El Comandante, en apariencia, como que no logra digerir el papel tolerante y democratizador del Movimiento V República y, menos aún, alcanza a convivir con los reclamos protagónicos de su manoseada Constitución.
El comentado “reencuentro” del chavismo en el seno reeditado del MBR-200, sin embargo, topará con algunas realidades que pondrán a dura prueba las veraces intenciones de nuestro impredecible Presidente. Una cosa es, en efecto, afirmar la “vuelta a los orígenes” y otra constatar que, para la tan deseada vuelta, el MBR-200 ya no cuenta con los “otros” comandantes; factores que junto al actual mandatario le otorgaron su perfil conceptual al proyecto partidario de marras.
 

En todo caso, lo que más escuece sobre este asunto es el desafiante abandono que hace Chávez de las razones que justificaron la creación del MVR, cuya muerte ha decretado sin piedad alguna y sin consideración ni gratitud para con su gran hacedor: Luis Miquilena. No le estaba legalmente permitido al MBR-200, en el pasado, usar el apelativo “bolivariano”. Era, entonces, un divisor inconveniente de la unidad afectiva e histórica de los venezolanos.
Oportuno es recordar, por otra parte, que el MBR-200 no entendía, en su pasado tiempo de eclosión, lo que luego les enseñó el veterano titular de El Platanal: Sólo la vía electoral y democrática, con todos sus denunciados defectos, podía asegurar el triunfo del exgolpista de Sabaneta. Y tuvo razón. 
 
Ese “antes”, ese retorno, por lo mismo, diferente habrá de ser –y en mucho- a la controvertida pero ya conocida y no pocas veces agoniosa dinámica de la V República y de su emblemático movimiento: el MVR.

Este, por lo visto, no encontrará otro sendero propicio que hacer buena para sí la idea del “movimiento existencial”, tan exaltada por los filósofos de la escuela de Mileto: Su “ser” dará pasó al “no ser”, para volver a ser lo que fue y  nunca dejó de ser en la mente de su más grande y muy ingrato beneficiario: el útil y democrático testaferro del militarista y muy autocrático MBR-200.
(*) Jurista y Ex ministro del Interior. Profesor universitario
Mayo, 2001
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