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Israel   

70 Años de su Fundación

Para muchos, y es razonable pensarlo, la comunidad judía es monolítica porque cultiva un sentido de responsabilidad y hermandad entre sus miembros, porque atiende, aunque no siempre, pero con relativa frecuencia, una herencia de alta moral especificada en los Diez Mandamientos; porque incorpora las virtudes que sus antepasados tuvieron que desarrollar como consecuencia de las vejaciones que sufrieron a través de los siglos.
 

No obstante que lo mencionado es acertado, los judíos también somos individualistas por excelencia. Cada persona forma una opinión propia sobre todo tema. Especialmente, el lugar de origen de cada familia matiza sus patrones culturales, incluso los culinarios.

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por el Rabino Pynchas Brener

 Los judíos provenientes de Polonia han incorporado numerosas palabras polacas a su idioma vernáculo, el yidish, mientras que sus comidas reflejan una influencia innegable de la cocina polaca. De igual manera, los judíos provenientes de¡ norte de África asimilaron en su acervo muchos rasgos de la cultura árabe.
 
El ilustre teólogo, erudito bíblico y talmúdico, médico y ensayista filosófico, Maimónides, conoció el pensamiento de Aristóteles efectivamente a través de los escritos de los eruditos árabes Avicena y Averroes. Intentó una tarea que es casi imposible de alcanzar: armonizar la teología con la ciencia. Quiso demostrar que hay una lógica que subyace en todos los instructivos divinos. Aunque Maimónides es probablemente el hijo más ilustre de¡ pueblo judío que se nutrió del ambiente cultural árabe de la i
 
España de¡ siglo XI, la historia testimonia la vida e influencia de numerosas otras figuras judías que se destacaron en el mundo de las letras y la literatura, política y finanzas.
 
Lamentablemente, diversos motivos políticos, religiosos y sociales de¡ país condujeron a la expulsión de los judíos de España en el año 1492. Mientras Cristóbal Colón, de origen judío según algunos historiadores, estaba conduciendo has expediciones que culminarían con el descubrimiento de las Américas, o como algunos prefieren, dando la posibilidad para el encuentro entre dos mundos, los judíos fueron arrojados de la tierra donde nacieron, tierra en la cual habían estado asentados durante siglos, dejando de lado una contribución significativa y notable para el desarrollo de la nación. Según muchos historiadores, la expulsión de los judíos de España signó el principio de la pérdida de su preeminencia con un progresiva decadencia que ha i tenido un repunte en la segunda mitad de¡ siglo que recientemente concluyó.
 
Mientras que Maimónides terminó sus días en Fez, sector antiguo de la capital egipcia de El Cairo, otros emigraron a i Amsterdam y Hamburgo, a Turquía y los Balcanes; muchos se ubicaron en el norte de África, especialmente en Marruecos: Una  gran parte de la comunidad judía de Venezuela proviene de Marruecos y en estos días esta comunidad está celebrando el septuagésimo aniversario de una vida judía formalmente organizada en el país, bajo el nombre de Asociación Israelita de Venezuela.
 
Sabemos que a principios de¡ siglo XIX se había constituido una comunidad judía en Coro y, tal vez, la primera sinagoga fue la que se estableció en Tucacas. De tal manera que la presencia judía data de dos siglos atrás, siendo Curazao la fuente original de inmigración judía a Venezuela. Pero, a finales del mismo siglo, numerosas familias provenientes de Marruecos se trasladaron a la América de Sur, incluyendo a Venezuela. Nombres como Pariente, Beracasa, Curiel, Benaim, Senior, Capriles, De Lima, Maduro, Henríquez, Ricardo, De Sola, Chumaceiro, son recordados porque fundaron casas comerciales de relevancia. Se integraron rápidamente al ambiente venezolano porque el español también había sido su lengua materna En el campo de la ciencia y las profesiones también se hicieron presentes y, desde luego, el nombre Lobo ocupa un lugar preferencia¡ en el campo de la medicina.
 
Estos son los judíos sefarditas llamados así porque sus antepasados vinieron de España, Sefarad en hebreo. A diferencia de muchos judíos originarios de Europa Oriental que generalmente fueron segregados, sin que se les permitiera integrarse al ambiente nacional en sus países natalicios, los sefarditas tuvieron una historia de participación activa y  productiva en el quehacer de su sociedad natal
 
 Por lo tanto, al llegar a las Américas se integraron al medio ambiente, como lo habían hecho sus padres con anterioridad. No debe extrañar que muchos hayan sobresalido en toda. las profesiones, en el comercio y la industria, la cultura y las artes, incluso en la vida política del país. El actual semanario de la comunidad judía, Nuevo Mundo Israelita, recuerda siempre al fundador del primer periódico Mundo Israelita,  don Moisés Sananes. Para destacar su singular aporte, la Asociación Israelita de Venezuela
 otorga anualmente el premio "Moisés Sananes" a un periodista de distinción que se aferra a los
 principios básicos de justicia y verdad.
 Distinguidos venezolanos han sido galardonados con este premio en el pasado y este año mi honrado amigo, Adolfo Salgueiro, ha sido galardonado con el mismo.
 
Para algunos, la riqueza de una nación está en el subsuelo, Venezuela la posee. Para otros se encuentra en su clima, en sus costas y en su ubicación geográfica, y Venezuela se destaca con todas estas características y ventajas. Sin embargo, con el pasar de los tiempos, se impone una tesis diferente. La riqueza de un país está en su gente, en la variedad de sus orígenes, en la confrontación de las ideas, en el aporte intelectual, cultural, artístico y emocional que cada  individuo o grupo aporta.
 
Durante setenta años de vida comunal organizada, los sefarditas han cumplido una tarea encomiable y ejemplar: se han integrado a la matriz social y cultural,  económica y profesional venezolana, al mismo tiempo que han mantenido los rasgos espirituales y religiosos de sus ancestros, contribuyendo positivamente en todos los niveles de la sociedad.
 
Los que no nacimos en el mundo de "Sefarad", obligatoriamente tenemos que nutrirnos de Maimónides y Najmánides ,de Crescas y Albo, de Yehudá Haleví y los otros poetas y escritores provenientes de ese mundo, y sin los cuales el judaísmo sería incompleto y más pobres las tierras que habitaran y a cuyo desarrollo contribuyeron. Los aplaudimos en a este nuevo aniversario de labor provechosa para Venezuela,  oportunidad propicia para saludar y felicitar a mi colega por décadas, el rabino Isaac Cohén, muy efectivo guía espiritual de la kehílá sefardí.
 
El número setenta se identifica en la tradición judía con Seivá, madurez, característica ampliamente demostrada por quienes en tiempos pretéritos fueron inmigrantes, pero que ahora forman parte del espectro "arco iris" de la sociedad venezolana.
E-Mail:  rabino.brener@eldish.net
 

Los 70 años de una gran Asociación

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