Todo una demostración de cariño constituyó
el agasajo que Carmen Montilla de Tinoco ofreció antenoche en honor a Pynchas Brener,
guía principal de los fieles hebreos asentados en esta capital, al cumplirse 45 años de
su ordenación rabínica.
Eduardo Fernández y Marisabel Reyna
de Fernández
Ana Avalos de Rangel y
Hanny de Brener
El canciller José Vicente Rangel
con Miguel Henrique Otero y
Carmen Ramia de Otero
Krunoslav Mimieca, Susana de Mimicca y
Antonio Blazek
Fue en Piedralta, la residencia de la viuda de
Pedro Tinoco cuando sus menesteres como agregada cultural de Venezuela en La Habana no la
tienen por aquellos lares. A la par que los acólitos judíos -felices de honrar a este
hombre de profunda vocación de servicio a los demás e intelectual de preclaras ideas-, a
la cita pautada por la señora Tinoco acudieron muchos de los personajes estelares de la
vida nacional -que, por cierto, está que arde-entre ellos embajadores, editores de
periódicos, empresarios, políticos, artistas plásticos y un miembro ínclito del
gabinete ejecutivo: el canciller José Vicente Rangel.